lunes 29 de marzo de 2010

La hermandad del honor

0 comentarios
Se inició la Semana de Malvinas en Río Grande, con la instalación de la 'Carpa de la Dignidad' levantada por el Centro de Veteranos de Guerra 'Malvinas Argentinas' y una seguidilla de actos y recordatorios.
Hace poco, adquirí en Ushuaia el libro “La hermandad del Honor” del periodista Jorge Fernández Días, la obra dedicada a reflejar las notas que el escritor ha publicado en el diario La Nación y que lograron una repercusión máxima, debido a la sensibilidad con que Fernández Díaz traduce la vida de sus héroes anónimos.
A modo de homenaje, adhiriendo a la gesta malvinanse, les presentamos el primer capítulo del libro, dedicado a Malvinas. Un texto cargado de detalles, imágenes y mucha emoción. No deje de leerla.

"La espectacular aventura de Guillermo Dellepiane, un piloto que atacó el campamento inglés en Malvinas, tiró bombas sobre Jeremy Moore y al escapar vivió una odisea de película. Un hombre al que los británicos reconocen y los argentinos ignoran

Tenía veinticuatro años, volaba a ras del mar y estaba a punto de bombardear un destructor y una fragata misilística.
Le decían Piano porque se llamaba Guillermo Dellepiane, y era alférez en una fuerza que no tenía héroes ni próceres porque jamás había entrado en combate. Se trataba de la primera misión de su vida y acababa de despegar de Río Gallegos. Su padre se había muerto sin poder cumplir el sueño de realizar en el terreno de la realidad lo que a lo largo de toda su carrera había simulado hacer: la guerra del aire.

Tan inquietante como entrar en batalla debe de resultar el hecho de consagrar una vida a un acontecimiento que no ocurrirá. Guerreros de la teoría y el entrenamiento, muchos cazadores se reciben, se desarrollan y se retiran sin haber cazado jamás una presa verdadera. El padre de Piano , cerca de la jubilación, había muerto hacía dos años en un accidente absurdo, cuando se derrumbó un ala del edificio Cóndor. Volando hacia el blanco en un A-4B Skyhawk, el hijo venía a cumplir ahora la escena deseada y urdida por el fantasma de su padre.

Era el 12 de mayo de 1982 y una escuadrilla de ocho aviones argentinos avanzaba en silencio de radio hacia dos barcos británicos. Los cuatro primeros iban adelante y dispararían primero. Los cuatro halcones de atrás, a una distancia prudencial, tendrían una segunda oportunidad o entrarían a rematarlos.

Para Piano, era una misión iniciática, la última lección de un profesional de la guerra: la guerra misma. Hasta entonces todo habían sido aprendizajes y pruebas. Alférez es el primer escalafón de los oficiales, y Dellepiane ni siquiera había experimentado el reabastecimiento en vuelo, una compleja operación que en este caso consistía en acercarse volando a un Hércules, encajar la lanza de la trompa del A-4B en la canasta de combustible y cargar tanques para seguir viaje. Muchos fallaban en ese intento: se ponían nerviosos y no podían meter la lanza. "Mirá si yo no puedo, es una vergüenza", se decía. Estaba más preocupado por ese bochorno que por la muerte. Pero cuando tuvo al Hércules frente a frente no falló, y rápidamente se unió a su jefe, un primer teniente, que ordenó bajar a menos de quince metros de las olas y avanzar a toda máquina. Volaban tan bajo que dejaban estelas en el mar.

Evadiendo misiles

Con el alma en vilo escucharon que, cinco minutos antes de llegar al blanco, los primeros cuatro aviones atacaban. En el horizonte no se veía nada pero Piano se dio cuenta en seguida de que a sus compañeros no les había ido muy bien. En dos minutos supieron que tres aviones habían sido alcanzados por la artillería antiaérea y que habían sido derribados en medio de hongos de fuego y estampidos de agua. El cuarto avión regresaba por las suyas. El sol volvía espléndido un día negro. Negrísimo. Piano vio de repente los buques enemigos. Eran efectivamente dos y les estaban disparando. En ese momento no pensaba en la patria ni en Dios, sólo veía con una cierta incredulidad esa película fantástica y en technicolor. La veía como si él no fuera parte de ella. Era un espectáculo corto y alucinante pero sin ruidos, porque en la cabina no se oía nada. Fueron fracciones de segundos: Piano contuvo el aliento verificando la velocidad y la altura, y en el momento exacto en el que pasaba por encima de uno de los dos barcos, mientras recibía y eludía disparos de todo tipo, apretó el botón y soltó una bomba de mil libras.

Las bombas impactaron en el destructor y le abrieron agujeros horribles y definitivos. Quedó fuera de servicio, pero eso Piano lo supo mucho después porque en ese instante lo único que pudo hacer fue salir rápido de la ratonera evadiendo misiles y huyendo a toda velocidad. Cuando una escuadrilla dispara, los aviones se dispersan y cada uno regresa como puede. El joven alférez se sintió solo unos minutos pero de pronto divisó la nave de su jefe y la alcanzó. No podían hablarse, porque las navegaciones aéreas eran en silencio, pero volaban juntos, como hermanos, a una distancia de doscientos metros uno del otro, con el infierno atrás y el continente adelante. Habían cumplido y volvían con la gloria; era una extraña y grata sensación.

Hasta que de repente un proyectil rasante surgido de la niebla pegó en un alerón del avión del primer teniente. Fue un golpe mortal a velocidad infinita que le hizo dar una vuelta de campana, pegarse contra la superficie del océano y explotar en mil pedazos. Todo en un pestañeo de ojos. Piano lo vio sin poder creerlo pero sin dejar de apretar el acelerador. Descendió todavía más y prácticamente aró el mar con un gusto metálico en la boca. Dependía emocionalmente de su jefe. Había bajado por un momento la guardia, pensando "me va a llevar a casa", pero ahora estaba solo y desesperado. Ahora dependía únicamente de su propia pericia, o de su suerte.

Voló un rato de esa manera, huyendo del diablo, y luego, cuando estuvo seguro de que no lo seguían, avisó al Hércules C-130, que los cazadores le llaman "La Chancha", e inició el ascenso. "La Chancha" puso la canasta y sin perder el pulso el joven alférez empujó la lanza y recargó combustible. Después voló el último tramo casi a ciegas: el mar había formado una gruesa capa de salitre en el parabrisas del avión.

El salitre de la desolación le nublaba a Piano los ojos. Lo más duro era entrar en la habitación de un compañero muerto, juntar su ropa, hacer su valija y dejarla en el vestíbulo del hotel donde pernoctaba su escuadrón. Ese ritual lo esperaba en Río Gallegos al final de aquel día en el que finalmente había tenido su bautismo de fuego en el Atlántico Sur. Los dioses, como decía la vieja sentencia griega, castigan a los hombres cumpliéndoles los sueños.

En los años sucesivos sólo recordaría esa primera misión. Y la última. En el medio únicamente quedaban vuelos de reconocimiento, incursiones en la zona del Fitz Roy, nervios terribles y más caídos y duelos. También el ánimo de los mecánicos, que siempre despedían a los pilotos de combate con banderas y aclamaciones, y el regreso de la base al hotel que, con éxito o sin éxito, con muertos o sin ellos, hacían en un jeep o en una camioneta Ford F100 cantando canciones contra los ingleses.

No tenían, por supuesto, la menor idea de cómo iba la guerra. Y cuando los trasladaron a San Julián sufrieron cierta tristeza: ocuparon una hostería y anduvieron por esa pequeña ciudad en estado de alerta total.

No eran muy supersticiosos, pero tenían cábalas y de hecho no se sacaban fotos entre ellos porque creían instintivamente que eternizarse en esas imágenes significaba un pasaje directo hacia la desgracia.

Nada pensaron, sin embargo, de aquella misión en día 13: estaba nublado y frío, y a Piano y a sus compañeros les ordenaron partir hacia las islas. Decían que los ingleses habían desembarcado y que se luchaba cuerpo a cuerpo en tierra. Los A-4B llevaban bombas, cohetes y cañones. Piano estaba, como siempre, ansioso. Aunque esa ansiedad solía terminarse cuando lo ataban en la cabina y había que salir al ruedo. Los nervios entonces desaparecían, como el torero que siente un nudo en el estómago hasta que baja a la arena y enfrenta con su capote al toro.

Pero el despegue no fue tan fácil. Se rompieron unos caños de líquido hidráulico y hubo que buscar a mil quinientos metros un avión gemelo. Al alférez lo desesperaba que su escuadrilla partiera sin él, de manera que se subió al otro A-4B y empezó el rodaje sin cargar el sistema Omega, que permitía coordinar y volar con precisión. Piano no quería quedarse en San Julián, y como los suyos ya se habían marchado llamó al jefe de la segunda escuadrilla y le pidió permiso para plegarse a su grupo. Le dieron el visto bueno y despegó sin tener bien configurado el avión. Ascendió y buscó entre las nubes el rumbo, y encontró en un momento al Hércules, que llevaba doce hombres y tenía la orden de no entrar en la zona de la batalla ni quedar al alcance de los misiles enemigos por ningún motivo.

Cargó combustible y siguió a su guía por el norte de las islas Malvinas, luego tomó dirección Este a vuelo rasante y hacia el Sur bajo chaparrones. Y se sorprendió al escuchar que el operador de radar de las islas preguntó si había aviones en vuelo. El jefe de la formación le respondió con un pedido, que les proporcionaran las posiciones de las patrullas de Sea Harriers.

Cuando llegó el informe verbal los pilotos argentinos sintieron un escalofrío. Había cuatro patrullas en el aire y una quinta al norte del estrecho de San Carlos. El cielo estaba infestado de aviones ingleses. Era una trampa mortal, y la lógica indicaba regresar de inmediato al continente.

Pero ya estaban a cinco minutos del objetivo y el día se había despejado, y entonces el guía tomó la resolución de seguir. Después descubrirían que estaban atacando un enorme vivac armado por los ingleses en Monte Dos Hermanas. Más de dos manzanas con carpas, containers y helicópteros, un campamento desde donde dirigía la guerra el general Jeremy Moore.

Todo ocurría en el término de minutos. Los A-4B iban a ochocientos kilómetros por hora y a veinte metros de distancia entre unos y otros. Los pilotos temían que una fragata misilística les cortara el paso antes de llegar al blanco. No llevaban armamento para atacar un buque; las bombas tenían espoletas para objetivos terrestres. Por la gran movilización de helicópteros de esa zona los generales de Puerto Argentino habían conjeturado que allí podía estar el mismísimo centro de operaciones de los británicos. Y no se equivocaban.

Las cartas de vuelo decían que el ataque debía hacerse a las 12.15. Y faltaban dos minutos. Los cazadores pasaron por encima de la bahía San Luis y el operador del radar de Malvinas les advirtió que los Harriers los habían detectado y que ya convergían sobre ellos. Cuando faltaban un minuto y veinte segundos la escuadrilla casi despeinó a un soldado inglés que subía una loma. Ahora los aviones, en la corrida final, volaban pegados al suelo. Más allá de la elevación apareció el campamento. Y Jeremy Moore evacuó su carpa un minuto antes de que le cayeran los obuses.

Dellepiane lanzó sus tres bombas de 250 kilos, provocó destrozos, y percibió que les tiraban con todo lo que tenían. Desde misiles y artillería antiaérea hasta con armas de mano. Era un festival de fuegos artificiales. Y casi todos los pilotos se desprendieron de los tanques de reserva y de los portamisiles e hicieron una curva para regresar por el Norte, cada uno librado a su inteligencia.

Piano voló haciendo maniobras de elusión y acrobacias, y sintió impactos en el fuselaje. Era otra vez un espectáculo increíble y aterrador. A la altura de Monte Kent se topó con un helicóptero Sea King en pleno vuelo y le disparó. Salieron dos proyectiles y se le trabó el cañón, pero una bala pegó en las palas y obligó al piloto inglés a un aterrizaje de emergencia.

Enseguida, por la izquierda, vio que pasaban dos bolas de fuego que iban directamente hacia el avión de su teniente, así que le gritó por la radio "Cierre por derecha" y siguió virando hasta ver que los misiles pasaban de largo y se perdían. Más adelante se topó con otro Sea King y volvió a intentar dispararle, pero también fue en vano: el cañón no se destrababa. Así que en el último instante levantó el Skyhawk y pasó a centímetros de las aspas del helicóptero para evitar que el piloto de casco verde lo liquidara con su gatillo.

Fue más o menos en ese instante cuando se dio cuenta de que estaba sucediendo algo inesperado: se estaba quedando sin combustible. Un proyectil le había perforado el tanque, y tenía sólo 2000 libras. Precisaba más del doble para alcanzar la posición de "La Chancha". Pero no pensaba en ese momento crucial en llegar a ningún lado sino en escapar del acoso de los Harriers. Se desprendió entonces de los portamisiles y siguió volando un trecho pidiéndole al radar de Malvinas que le dijera, sin tecnicismos y con precisión, dónde estaban sus verdugos. Los Harriers volaban a una distancia considerable, así que ya sobre el norte del estrecho San Carlos dudó sobre si debía eyectarse en la isla o tratar de llegar al Hércules. Sus maestros, en las lecciones teóricas, le habían recomendado siempre que en una situación semejante intentara regresar. Eyectarse significaba perder el avión y caer prisionero. Cruzar significaba enfrentar el riesgo de no lograrlo y terminar en el mar. Si caía no podría sobrevivir más de quince minutos en las aguas heladas, y no había posibilidades operativas de que ninguna nave pudiera rescatarlo a tiempo.

Sus compañeros, por radio, trataban de darle consejos y sacarlo del dilema. Pero su jefe tronó: "Déjenlo a Piano que decida". Y entonces Piano decidió. Salió a alta mar, se puso en la frecuencia del Hércules y comenzó a conversar con el piloto que lo comandaba. Dos hombres hicieron ese día caso omiso a las órdenes de los altos mandos: el piloto de "La Chancha" salió de su posición de protección, entró en la zona de peligro y avanzó a toda máquina al encuentro del A-4B de Piano , y un oficial de San Julián tuvo un arrebato, se subió a un helicóptero y se metió doscientas millas en el mar a buscarlo, un vuelo completamente irregular y arriesgado que no ayudaba pero que mostró el coraje suicida del piloto y la desesperación con que se seguía en tierra la suerte de aquel cazador herido de combustible que intentaba volver a casa.

El alférez escuchó "Vamos a buscarte" y trató de mantener el optimismo, pero el liquidómetro le indicaba a cada rato que no conseguiría salir vivo de aquel último viaje. "¿A qué distancia están?" -preguntaba cada tres minutos-. "¿A qué distancia están?" La radio se llenaba de voces: "Dale, pendejo, con fe, con fe que llegás". El alférez sacaba cuentas sobre la cantidad de combustible, que se extinguía dramáticamente, y pronosticaba que se vendría abajo. Y sus oyentes redoblaban los gritos de aliento: "¡Tranquilo, pibe, con eso te alcanza y sobra!" Sabía que le estaban mintiendo. Cuando llegó a 200 libras se dio por perdido. De un momento a otro el motor se plantaría y se iría directamente al mar. Comida para peces. Cuando llegó a 150 libras recordó que eso equivalía, más o menos, a dos minutos de vuelo. "¡No me abandonen!" -los puteó, porque había silencio en la línea-. De repente el piloto del Hércules C-130 creyó verlo, pero era un compañero. Piano pasó de la euforia a la depresión en quince segundos.

No rezaba en esas instancias, sólo le venían relámpagos del recuerdo de su padre. El fantasma estaba dentro de aquella cabina, metido en sus auriculares. "Dame una mano, viejo", le pedía guturalmente, con las cuerdas vocales y con los ventrículos del corazón.

El liquidómetro marcó entonces cero, y de pronto Piano escuchó que lo habían divisado y vio por fin a "La Chancha". La vio cruzando el cielo, hacia la derecha y bien abajo. Le pidió al piloto que se pusiera en posición y se largó en picada sin forzar los motores, planeando hacia la canasta salvadora. Cuando la tuvo enfrente le dio máxima potencia con una lágrima de combustible en el tanque y al ponerse a tiro pulsó el freno de vuelo y metió la lanza. Todos atronaban de alegría en la radio y se abrazaban en tierra. Piano también gritaba, pero quería abastecerse rápido, retomar el control y regresar a San Julián por su propia cuenta. Pronto descubrieron que eso no era posible. Todo el combustible que entraba, pasaba al tanque y caía por el orificio. "Quedate enganchado", le dijo el piloto del Hércules. No tenían alternativa. Volaron así acoplados el resto del camino, perdiendo combustible y con el riesgo de una explosión o de no llegar a tiempo.

Fue otra carrera dramática hasta que vieron el golfo y luego la base. Entonces el A-4B se desprendió y chorreando líquido letal buscó la pista. Piano intentó bajar el tren de aterrizaje pero la rueda de nariz se resistía. Estaba todo el personal de la base de San Julián esperando, y él dando vueltas, dejando estelas de combustible de avión y tratando de lograr que esa maldita rueda bajara. Finalmente bajó, y el alférez aterrizó, se desató rápido, se quitó el casco, saltó al asfalto y se alejó corriendo del enorme lago de combustible que se formaba a los pies del A-4B.

Medalla al valor

Hubo fiesta hasta tarde y felicidad desenfrenada en San Julián. Como Piano se consideraba vivo de milagro se tomó muchas copas y tuvieron que acompañarlo hasta su habitación: se durmió con una sonrisa y se despertó muy tarde. Era el 14 de junio de 1982 y sus compañeros le informaron que la Argentina se había rendido.

Gracias a una licencia providencial, dos días después ya estaba en Buenos Aires. La ciudad permanecía hundida en la ira y en la depresión. Y también en la indiferencia. Cualquiera que se cruzaba con Piano se le acercaba con precaución y al rato le pedía que contara todo lo que había vivido. Pero Piano no tenía ganas de contar nada. Durante años soñó con aquellas piruetas mortales, aquellos vuelos rasantes, aquellas muertes: insomnio pertinaz y espectros atemorizantes que lo perseguían como Sea Harriers impiadosos.

Le dieron la Medalla al Valor en Combate, y se mantuvo dentro de la Fuerza Aérea haciendo una callada carrera con foja intachable y mucha capacitación profesional. Hace dos años fue enviado como agregado aeronáutico a Londres. Los ingleses lo recibieron como un gran guerrero. En la misma tradición de Wellington y de Napoleón, los ejércitos europeos aún practican el honor para sus antiguos y respetables enemigos.

Las aspas atravesadas del Sea King que había derribado Piano en Monte Kent están en el Museo de la Royal Navy, y el helicopterista que conducía aquel día está vivo pero retirado. Piano consiguió su teléfono y conversó afectuosamente con él. "Me alegra no haberlo matado", se dijo.

Los veteranos ingleses que lucharon en el Atlántico Sur tienen un enorme respeto por los aviadores argentinos. Y sienten nostalgias por aquellos tiempos: "Fue la última guerra convencional -dicen-. Unos frente a los otros por un territorio concreto. Hoy todo se hace a distancia, metidos en terrenos sin fronteras definidas y por causas borrosas, con terrorismos atomizados y combatientes religiosos eternos. Con esos enemigos al final no podemos juntarnos a tomar una cerveza".

Aquel alférez, convertido en comodoro, fue invitado una tarde a entregar un premio en la escuela de aviación de la RAF. Por la noche, los pilotos de guerra recién recibidos y sus señores oficiales cenaban en un salón majestuoso de mesas larguísimas. Piano ocupó un lugar privilegiado, y el director de la escuela pidió silencio y habló del piloto argentino. Se sabía su currículum bélico de memoria y en su discurso mostraba el orgullo de tener esa noche a un hombre que había luchado de verdad contra ellos.

El jueves pasado Guillermo Dellepiane asumió como director de la Escuela de Guerra Aérea en Buenos Aires. Ocupa un despacho en el Edificio Cóndor, donde murió su padre. Piano es ahora un cincuentón bajo y gordito. Se le cayó el pelo, es sumamente cordial y tiene un pensamiento moderno, y por supuesto en la calle nadie lo reconoce. Nadie sabe que forma parte de la hermandad del honor, y que es un héroe imborrable de una guerra maldita"

(por Jorge Fernández Díaz. Foto: Andrea Knight)



domingo 28 de marzo de 2010

Fotógrafos fueguinos participaron de Expo Imagen 2010

3 comentarios

La Cámara Argentina de Comercio e Importación de Equipos de Imagen, Fotografía y Electrónica (CACIEIFE) realizó la décima edición de la Exposición de productos de Imagen y Electrónica Expoimagen. El encuentro se llevó a cabo entre el 25 al 28 de marzo en el Predio Ferial La Rural, ubicado en el barrio porteño de Palermo.


En esta oportunidad, la consigna fue ofrecer una visión integral sobre todos los medios para difundir contenidos visuales. Para cumplir con su objetivo, la organización preparó una amplia agenda para la familia y público especializado, que incluyó seminarios, capacitaciones técnicas, charlas y demostraciones de dispositivos.



Nuestra atención se centra exclusivamente en nuestros amigos Perla Bollo y Sergio Anselmino, fotógrafos de naturaleza, quienes participaron del evento como expositores de una serie de fotografías logradas en su reciente incursión en Isla de los Estados.
Gracias a las imágenes enviadas por el personal de prensa del evento y nuestro amigo Alejandro Ferrer pudimos apreciar las fotos dónde se los ve en el evento.



A continuación la gacetilla oficial del stand fueguino.

El Proyecto Fotográfico y Fílmico Isla de los Estados, “Por un pensamiento diferente sobre nuestro entorno natural”. “No podemos respetar y amar lo que no conocemos”, tuvo como principal objetivo, realizar un recorrido a pie por toda la superficie de la isla. Paso a paso, la isla se iría deslizando bajo nuestros pies. Paso a paso, nuestros pies, se irían deslizando por los bosques, por las piedras y por el agua. Documentando cada sitio, realizando un censo de fauna, determinando la distribución de animales introducidos (cabras y ciervos) y registrando diariamente tres veces por día, datos meteorológicos. Así, iríamos viviendo la isla como un mosaico de imágenes, datos y experiencias que se unirían para armar un único y completo trabajo de documentación. A esto se le sumó la pasión y la gran curiosidad que nos transmite la naturaleza y la esperanza de poder lograr que, cualquier persona, al leer lo referido a nuestra experiencia y observar nuestras fotografías, logre acercarse, amar y cuidar un poco más nuestro entorno natural.

La Isla de los Estados es un grupo de islotes que se encuentra situada en el extremo sur de la República Argentina, en la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida y Islas del Atlántico Sur, separada hacia el Este de la Isla Grande de Tierra del Fuego por el Estrecho de Le Maire, de unos 30 Km. de ancho. Tiene una superficie aproximada de 63.000 hectáreas y una longitud aproximada de 75 Km. de O-E. La misma fue declarada Reserva Ecológica, Histórica y Turística en el año 1991.
Nuestro proyecto ecológico y educativo, fue avalado por el Museo del Fin del Mundo y el Centro Austral de Investigaciones Científicas CADIC-CONICET. Fue autorizado y apoyado por la Dirección de Áreas Protegidas de la Provincia y declarado de Interés Provincial por el Poder Legislativo de la Provincia de Tierra del Fuego. Se organizó durante ocho meses una expedición con una logística compleja debido a su ubicación geográfica y a su clima. Los meses previos a la fecha de partida resultaron extenuantes.

El proyecto significaba netamente aislarnos durante casi tres meses, lo cual implicó tener en cuenta hasta el más pequeño detalle, ya que un error o un olvido por más pequeño que fuera, se volvería inmenso una vez que nos encontráramos en la isla.

Alimentos, indumentaria con propiedades técnicas específicas, botiquín de primeros auxilios, sistemas de comunicación, GPS, equipos fotográficos (cámaras, lentes, 350GB en tarjetas de almacenamiento, trípode), cámara de video de alta definición, mapas, tablas de mareas, más de 90 baterías, artículos de escalada (arnés, sogas etc.). Carpa, bolsas de dormir, aislantes, etc., que fueron cuidadosamente elegidos y distribuidos, llenaron nuestras mochilas que llegaron a pesar entre 35 y 50 kilos.


Desde Momentos en el Fin del Mundo queremos felicitar a Sergio y Perla por ponerle tanta pasión, tanto amor a su trabajo y además representarnos tan bien en el evento, esperando tenerlos pronto en Tierra del Fuego.

Fotografías: Alejandro Ferrer fotografía y Prensa de Expo Imagen 2010

jueves 25 de marzo de 2010

Velas Sudamérica 2010 pasa por el Cabo de Hornos

2 comentarios

El “Velas Sudamérica 2010” ha dado mucho material a periodistas, fotógrafos, escritores, soñadores y también camarógrafos, que del evento, han hecho un recorrido audiovisual de excelencia y lo comparten con todo aquel que quiera ser testigo.


El área Prensa del Área Naval Austral, ha sido clave para que muchos podamos asistir a eventos y conferencias, acceder a veleros y protagonistas del hermanamiento americano en 2010.

Analía Muñoz y Carlos López han sido cruciales para que, quienes trabajamos comunicando, podamos hacerlo de una forma cómoda. A ellos dos, gracias.


Uno de los que se vio beneficiado por el profesionalismo de los responsables de prensa de ANAU fue Pablo Penessi. Pudo sobrevolar ayer el derrotero de la Libertad y nos compartió este video magistralmente editado.

Es comunicador social y camarógrafo. Santafecino de origen trabaja hace tres años en Gama Producciones, en el Noticiero TV2 que produce esa empresa.

Gracias a Prensa de la Armanda pudo realizar el viaje en una maquina Cesna y acompañar el paso de la Fragata “Libertad” por el mítico Cabo de Hornos (Chile) desde el aire. Una experiencia novedosa y muy emocionante.





“Salimos 9.30 del aeroclub en una avioneta tripulada por los pilotos Osvaldo Mella y Carlos García Schmidt. Volamos sobre la isla Navarino rumbo al Cabo de Hornos” nos contó.
También afirma que “pudimos ver el buque antártico de la Armada de Chile, paisajes inhóspitos, playas de arena blanca y los grandes veleros” que son de la partida del “Velas Sudamérica 2010” que ahora se encamina hacia puertos trasandinos.


“Algunos con parte de la tripulación colgada de los mástiles” dice Pablo quién además hace referencia a que los mismos pueden ser vistos en el video que acompañamos con esta nota.

Viajaron “alrededor de 70 minutos sobre el Cabo y hasta nos pasamos hacia el (Pasaje) Drake. Volvimos sanos y salvos después de 3 horas luego de partir desde Ushuaia” y no duda en manifestar que se siente “feliz de haber conocido el Cabo de Hornos como nunca lo hubiera imaginado, no desde un barco, sino desde el aire” finaliza el comunicador quien gentilmente accedió a compartir con Momentos en el Fin del Mundo este video excelentemente editado.


“Quiero volver por mar e ir más allá. La sensación de ver los veleros en ese marco es aventura, mito, leyenda, historia, sueño cumplido, lugar inhóspito, estar en el lugar y momento indicado. Lo que si recuerdo, minuto a minuto, es un dolor de espalda terrible por intentar hacer tomas estables” aclara.



Ahora viajan con destino a Punta Arenas

NUEVE VELEROS DE LA FLOTA QUE COMPONE LA REGATA “VELAS SUDAMÉRICA 2010” CRUZARON EL TEMIDO CABO DE HORNOS


La Esmeralda y los restantes veleros navegaron a una distancia de costa de entre 3 y 4 millas, con vientos de 25 nudos de fuerza y rachas que alcanzaron los 30 nudos, poniendo a prueba a las tripulaciones de los veleros participantes, quienes sortearon exitosamente este desafío, catalogado de histórico.

El cruce del Cabo de Hornos presenta las dificultades que históricamente ha ofrecido a la navegación, y que desafió en el pasado la fortaleza y habilidad de innumerables generaciones de marinos en sus difíciles aguas.
El Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, Contraalmirante Rafael González Rosenqvist destacó la importancia del cruce por el Cabo de Hornos. “Hoy en Chile se ha hecho historia con esta Regata. Ver a tantos marinos de las distintas dotaciones, navegar en forma segura y decidida a través del Cabo de Hornos de nuestro querido país, es algo emocionante e histórico”.
No participaron de este tramo el “Capitán Miranda” de Uruguay, debido a que permanece en Ushuaia y el “Sebastián Elcano” de España, el que se espera recale en Punta Arenas, mañana jueves 25 de marzo.
Entre las autoridades que acompañaron la Regata hasta el Cabo de Hornos, está el Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, Contraalmirante Rafael González Rosenqvist, el Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Cabo de Hornos, Hugo Henríquez Matus, y el Comandante del Distrito Naval Beagle y Gobernador Marítimo de Puerto Williams, CN Marco Arellano Lawrence, quienes presenciaron el paso de la flota de veleros desde el Faro Monumental Cabo de Hornos, ubicado frente al monumento Albatros en la Isla Hornos.
Posteriormente, la flota de veleros tomó rumbo weste a este, a la cuadra de las Islas Wollaston, para pasar por el canal Beagle e iniciar la navegación por canales patagónicos con destino a Punta Arenas, dónde recalarán el próximo 27 de marzo. A contar de esta fecha, la comunidad podrá visitar los grandes veleros apostados en la bahía de Punta Arenas, entre las 14.00 y 20.00, donde se mantendrán hasta el 31 de marzo.

ACTIVIDADES EN PUNTA ARENAS
Tras cinco días en Ushuaia, los veleros ya navegan hacia Punta Arenas, primer puerto de recalada en nuestro país, al que seguirán posteriormente Valparaíso y Antofagasta.
El jueves 25 se espera el saludo a la plaza y recalada del Buque Escuela español “Juan Sebastián Elcano”, el primero en llegar al austral puerto nacional, a cuya cubierta llegará el cónsul de España en Punta Arenas, la Banda Instrumental de la Tercera Zona Naval y alumnos de la Escuela España.
El viernes 26, una delegación del “Juan Sebastián Elcano” participará, a las 11 horas, de la ceremonia conmemorativa Ciudad Rey don Felipe, en Puerto del Hambre.
El sábado 27 del presente mes, el “Cuauhtémoc” mexicano saludará a la plaza desde las 8.00 horas, mientras que la comunidad puntarenense podrá apreciar la recalada de los grandes veleros desde las 8.00 a las 12.00 horas en los muelles y zonas con vista privilegiada de la ciudad, oportunidad donde serán recibidos por delegaciones oficiales y estudiantiles.
A partir de las 12.30 horas, los comandantes de los veleros participantes saludarán a las autoridades municipales, provinciales y regionales en la Casa de los Intendentes, para posteriormente realizar una conferencia de prensa en la Intendencia Regional.
Desde las 18.00 horas, las Bandas Instrumentales de las Armadas de Brasil, Ecuador y el Grupo Folclórico de Croacia realizarán un acto cultural en el Gimnasio Fiscal de la ciudad.
Finalizando las actividades de esta semana, el domingo 28 de marzo las tripulaciones realizarán visitas solidarias a diversas instituciones de ayuda, la comunidad podrá participar de la Misa del Bicentenario recordatoria por las víctimas del terremoto en la Catedral de Punta Arenas (11.30 horas), para finalizar con un gran encuentro de Bandas Instrumentales en la Plaza de Armas de la ciudad.
La distribución de los buques atracados en el puerto de Punta Arenas será como sigue:

• Muelle Arturo Prat (centro de la ciudad): “Esmeralda”, “Juan Sebastián Elcano”, “Simón Bolívar” y “Cuauhtémoc”.
• Muelle Capitán Guillermos (ASMAR): “Cisne Branco”, “Guayas”, “Capitán Miranda”, “Sagres” y “Europa”.
• Muelle Santos Mardones, cerca de ASMAR: “Libertad” y “Gloria”.

PUERTOS NACIONALES
El paso de los navíos por puertos nacionales, consistirá en recaladas operativas, donde las tripulaciones de cada embarcación desarrollarán actividades logísticas, además de visitas solidarias y de apoyo humanitario a quienes han sido más afectados con el terremoto que azotó a la zona centro-sur del país, la madrugada del pasado 27 de febrero. El paso por Punta Arenas se extenderá desde el 27 y hasta el 31 de marzo.
Cabe recordar que debido a los graves daños presentados en toda la Región del Bio Bío, el puerto de Talcahuano no podrá recibir a los veleros, quienes navegarán directamente desde Punta Arenas hasta Valparaíso, donde arribarán el próximo 13 de abril, en una visita que durará cinco días.

Con información de Pablo Penessi y Radio Polar (Chile)



Familia Zuccardi ofreció una degustación en la fragata “Libertad”

0 comentarios
El domingo pasado, la Fragata Libertad ofreció a altos oficiales de la ANAU, comandantes de las demás embarcaciones una cena a bordo del buque escuela. Participó el Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Jorge Godoy en compañía de autoridades provinciales, municipales e invitados especiales.
Durante la misma, la Bodega Familia Zuccardi, invitó una degustación de sus productos más representativos, los que fueron acompañados por exquisitos platos y música de la más selecta variedad.

Al momento de acompañar la degustación, tuve la oportunidad de charlar con Laura Sotelo, sommelier de la casa, con quién habíamos viajado el viernes en la lancha patrulla “Zurubí”, y que esa noche me invitaba con un excelente vino tinto.

MTDF: ¿Quisiera saber cómo se ha dado la participación de Familia Zuccardi dentro de “Velas Sudamérica 2010”?
Laura Sotelo: Nos enteramos de que venían las Fragatas a Ushuaia y para nosotros es un mercado muy interesante. Tenemos un distribuidor aquí e intentamos ser los auspiciantes, en cuanto a vinos, de este evento. Estamos muy contentos de estar acá con nuestros productos.

MTDF: ¿Qué están presentando en esta degustación?
LS: Estamos presentando todas las líneas de nuestro rango “Santa Julia”. Varietales, reservas y con distintas variedades de Malbec, con una fuerte presencia porque es la cepa emblemática argentina. Acá hay algunos invitados extranjeros así que nos parecía importante traer una buena provisión de vinos Malbec.
En cuanto a los vinos blancos, tenemos Viognier y Pinto Grigio y también tenemos Tempranillo, que es la variedad especialidad de la Familia Zuccardi y Cabernet Sauvignon, que es un clásico.

MTDF: Familia Zuccardi aquí en el Sur es un complemento ideal para el frío, para el fin del mundo. ¿Es por eso su presencia en el Bicentenario?
LS: Nos pareció que la mística que tiene Ushuaia y el Fin del Mundo, hace que todo esto sea muy simbólico. La Fragata (Libertad) amarrada aquí junto con otras fragatas de otros países, nos pareció muy importante estar.

MTDF: ¿Qué impresión te dio el evento “Velas Sudamérica 2010”?
LS: Estamos fascinados. Imaginate que yo soy porteña y conmigo habían dos mendocinos de la bodega (Diego y Ana) y no nos imaginábamos estar tan cerca de la fragatas; verlas llegar; fue un despliegue, un espectáculos que además tiene todo el simbolismo de que será muy difícil volver a verlos. Así que lo vivimos con mucha emoción y con mucha alegría de ver cómo la gente de Ushuaia ha recibido a las fragatas. No teníamos idea de que fuera a movilizar a tanta gente.

MTDF: Finalmente, ¿podrías contarnos qué es ser jefa de sommeliers?
LS: Bueno, los sommeliers somos los que difundimos, los que llegamos directamente al consumidor y nuestra tarea es difundir y comunicar el vino. Esto se hace mediante degustaciones dirigidas, mediante capacitaciones para camareros, acercando todo tipo de información sobre los productos. Jefa, simplemente porque tenemos un grupo de chicos que hacemos esto en la bodega y yo soy la más vieja y soy la jefa.


Bodega Familia Zuccardi




La historia de la bodega es consecuencia de una idea para mejorar el aprovechamiento del agua. En 1963, el fundador, el ing. Alberto Zuccardi adquirió en Maipú (Mendoza) una parcela de tierra inculta para experimentar con un sistema de riego ideado por él en base a un método empleado en California (EE. UU).
Después de esta exitosa experiencia, su pasión por la vitivinicultura lo lleva a ampliar los cultivos y a comenzar la construcción de la bodega en 1968. En ese entonces, la actividad local era muy tradicionalista y enfocada al mercado doméstico.
Se analizaron las características de la actividad en el mundo “y nos propusimos elaborar vinos para el mercado externo. Este desafío implicó la capacitación de nuestra gente y el desarrollo de nuevas técnicas de producción teniendo en cuenta la región. Después de lograr la participación en los principales mercados externos, comenzamos la etapa de desarrollo del mercado interno con productos de calidad internacional”
Actualmente se cultivan alrededor de 750 hectáreas de viñedos distribuidos en diferentes zonas de Mendoza, Vista Flores y Altamira en el Valle de Uco; Maipú y Santa Rosa. Desde 1985 José Alberto Zuccardi, hijo del fundador, dirige la compañía donde trabajan en forma permanente más de 700 personas.

Con información de: familiazuccardi.com

martes 23 de marzo de 2010

Capitán del ARA Libertad: Sentimientos encontrados en Velas Sudamérica 2010

0 comentarios
Durante el agasajo ofrecido por el gobierno fueguino a los Comandantes y Capitanes de las “Velas Sudamericanas 2010” tuve la oportunidad de entrevistar al Comandante del buque escuela A.R.A. Libertad, Capitán de navío Alfredo Blanco.

En los casi diez minutos de intercambio, dio un pantallazo detallado de su labor y expectativas sobre el evento que convoca a once naciones, recorriendo la América y visitando puertos.

Habla sobre la presencia argentina en Chile, el derrotero desde Brasil, su anhelo de llegar aa Cabo de Hornos y el fallido homenaje a Piedra Buena en Isla de los Estados. En audio, podremos escuchar la situación vivida por el buque Cuauhtemoc durante la noche del sábado en su arribo a Ushuaia.


Con 33 años de carrera militar, un cargo recién otorgado y la responsabilidad de comandar el buque escuela insignia de la República Argentina, Alfredo Blanco no dudo en reconocer sentimientos encontrados. Por abandonar aguas argentinas, por ayudar a los chilenos en la reparación después del terremoto y en las esperanzas de arribar a México logrando “estrechar más esos vínculos de amistad, de colaboración y armonía que este proyecto Velas Sudamericanas 2010 se propuso”


MTDF: ¿Cuál es su impresión de estar en Ushuaia?

Alfredo Blanco: Los sentimientos son múltiples, estamos felices de estar acá. Nos sentimos como en casa, demás está decir que estamos en nuestra Patria y con nuestra gente. Con algunos sentimientos encontrados, porque de pronto estamos muy contentos de estar acá pero se nos está acabando esta larga singladura desde Mar del Plata, Buenos Aires y ahora en el extremo Sur de nuestro país. Se nos está terminando el tiempo de este abrazo sudamericano pero en aguas argentinas. Nos estamos alejando de los puertos argentinos y de la etapa que nos tocó vivir en casa.


MTDF: Es el momento de representar a la Nación en el Extranjero.

AB: Si, por su puesto. No nos tenemos que olvidar que la fragata Libertad tiene el honor y tiene el placer de desarrollar en el presenta año, no solamente el viaje número 41 de instrucción, sino que tenemos el privilegio de gozar, de aprender y de enriquecernos todos juntos por los festejos del Bicentenario; hoy en Ushuaia con todos estos buques que será muy difícil volver a reunirlos. Será muy difícil volver a encontrar una fecha, un evento convocante para tantas naciones amigas.


MTDF: El próximo puerto que ustedes tocan, es Punta Arenas. Sin lugar a dudas este hermanamiento en el Bicentenario, al Libertad le toca acompañar a los hermanos de Esmeralda (Chile)

AB: Sin dudas. Así como estamos finalizando esta etapa en nuestro país, también tenemos una gran responsabilidad y un gran empeño en no desperdiciar una sola oportunidad, un solo momento para demostrar que este abrazo sudamericano, en conmemoración a los eventos libertarios tan importantes -hace 201 años en el caso de Ecuador- sirva ahora, en las aguas del Pacífico y en los puertos de nuestro país hermano, para trasladar, materializar el mensaje de nuestros padres fundadores, pero haciéndolo de una forma solidaria, demostrando con pequeños hechos, aunque mas no sean simbólicos.

Nuestros buques escuela no tienen la capacidad logística de llevar toneladas o miles de pertrechos necesarios para nuestros amigos, sino que con el simple hecho de poder bajar una banda de música a un puerto, celebrando o tocando los estribos de algún himno nacional, yendo a una escuela y levantando un par de escombros, pintando una pared o arreglando una tubería, con capacidades que si tenemos a bordo y podemos darlas, materializar un poco lo que venimos haciendo desde Brasil, Uruguay y ahora Argentina, de una manera un poco más anecdótica, transformarlo en ayuda un poco más consistente.


MTDF: No pudieron hacer la escala en Isla de los Estados, ¿cuáles son sus expectativas en cuánto al Cabo de Hornos?

AB: Lamentamos profundamente no haber podido arrimar todos juntos con una meteorología más aceptable a Isla de los Estados, siempre recordamos la figura de nuestro prócer, nuestro hombre de mar Don Luis Piedra Buena; hubiera sido una espectacular oportunidad para recordarlo, para poner una corona en un sitio tan representativo para nosotros.

Nos vamos ahora sí, para marcar otro hito náutico que es el Cabo de Hornos, esperemos que toque buena meteorología por lo menos en los vientos, que son los que condicionan poder o no poder. Son aguas muy abiertas. Entre el Cabo de Hornos y Antártida no hay nada, son más de 500 millas de nada y eso, con vientos fuertes, enarbola mar muy alto, olas de mucho porte. Así que esperemos disfrutar y concretar, todos juntos, un evento náutico por lo menos para los que estamos formando –los guardiamarina- todos añoran; anhelan poder hacerlo.


MTDF: ¿Hace cuántos años está a cargo del Libertad?

AB: Tuve la honra de ser designado Comandante en los primeros días de diciembre, fue una extraordinaria sorpresa, un honor muy grande pero tengo 33 años de Armada y he tripulado, desde los más bajos roles la Fragata Libertad, así que me toca hoy una culminación extraordinaria. Una de las mejores cosas que le puede pasar a un hombre de mar de estar a cargo de este gran equipo de trabajo.


MTDF: Lo noto emocionado Blanco, ¿qué expectativas tiene para el resto del encuentro que finaliza en México?

AB: Extraordinarias. Esto recién empieza y hablábamos de los sentimientos encontrados de decirle adiós a las aguas argentinas, pero la alegría de continuar con esto es menos de un 25% del viaje realizado, son casi 25 mil millas, son 14 puertos y experiencias como las que vivimos ayer (por el viernes 19) a la tarde, con una gran emoción pasando muy cerquita de (Punta) Escarpados, estoy totalmente seguro que las otras naciones amigas nos lo van a saber brindar, pudiendo disfrutar de estrechar más esos vínculos de amistad, de colaboración y armonía que este proyecto “Velas Sudamericanas 2010” se propuso.


Fotos slide: EGM y RAT

Fotos articulo: Eduardo García Montenegro

Dictarán curso de Desarrollo Sustentable

0 comentarios
La Escuela Argentina de Naturalistas en Ushuaia, a través de la Asociación de Profesionales en Turismo de Tierra del Fuego, invita a todos los interesados en el aprendizaje de nuestro desarrollo compatible con el ambiente, al curso que se dictará los próximos 12, 13 y 14 de abril, de 9 a 17 hs a cargo de Hernán Salas, Licenciado en Ciencias Biológicas de la UBATempranamente desarrolló su interés por la ecología de los ambientes glaciarios y de montaña. Participó en distintos programas internacionales de investigación antártica y actualmente desempeña actividades como docente en la UBA y como investigador del Instituto Antártico Argentino.
El curso presenta modelos alternativos de manejo racional de los recursos naturales con ejemplos actuales y está declarado de interés educativo (Resolución M.E.C.C. y T. Nº 364/08) y de interés turístico (Resolución INFUETUR Nº 409/08).
Se entrega material impreso y digital y se extiende certificado de participación y eventual aprobación del trabajo final.
Para mayores detalles sobre este y otros cursos previstos para lo que resta del año, contactarse a través de la dirección ean_ushuaia@hotmail.com o a los teléfonos 433 017 / 1546 5744, Perla Rojas y María Laura Borla, Coordinación Proyecto EAN en Ushuaia.

Foto archivo

Final para "Velas Sudamérica 2010" en Ushuaia

0 comentarios
El Encuentro y Regata Internacional “Velas Sudamérica 2010” finalizó su recalada en el puerto de Ushuaia durante la mañana de hoy. Esta mañana, muy temprano la fragata Libertad abandonó la capital fueguina y cerca de las nueve comenzaron a hacerlo los demás veleros, encabezados por el Cisne Branco de Brasil y el chileno BE Esmeralda.


En tanto, anoche, desde las 20 aproximadamente, la banda de música municipal junto a otras de los veleros, ejecutaron una serie de piezas de música clásica ante un público numeroso y constantemente renovado.

Desde las 22, la ciudad de Ushuaia vistió de colores su cielo, cuando por espacio de unos quince minutos, disfrutaron los ushuaienses de un espectáculos de fuegos artificiales para despedir a los Grandes Veleros, que recalaran en Cabo de Hornos y tocaran el puerto de Punta Arenas (Chile) como parte de este encuentro de “hermanamiento” tal cual lo definieron sus organizadores.

Finalmente distintas autoridades provinciales, de la ciudad y legislativos participaron del agasajo que brindó la nave de Portugal BE Sagres, la que se extendió pasada la medianoche de hoy.

Desde Momentos en el Fin del Mundo, logramos sendas entrevistas con varios actores principales de este mega evento, que posibilitó que Tierra del Fuego y Ushuaia, sean el centro de un evento que unió a países tan disimiles como Holanda, Brasil, Chile y Panamá.

Próximamente compartiremos las expresiones del Comandante del buque escuela A.R.A. Libertad, Capitán de navío Alfredo Blanco, con quien tuvimos la oportunidad de conocer aspectos de su función al frente de la nave y además de su experiencia de 33 años como hombre de mar.

También tuvimos la oportunidad de conocer y dialogar con la medico de abordo de la nave "Guayas" de Ecuador Teniente de navío Marisol Villafuente y disfrutar junto a Laura Sotelo, sommelier de la bodega Familia Zuccardi, de la calidad de los vinos argentinos en una recepción abordo de la fragata argentina.