viernes 29 de enero de 2010

Los restos del primer gobernador de Tierra del Fuego descansarán en el Beagle

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La información surgió hoy del portal “La Voz” de Córdoba y destaca que las descendientes del primer gobernador de Tierra del Fuego, Félix M. Paz, visitarán Ushuaia en conmemoración del 125º del primer gobierno fueguino. Además cumplirán con los deseos de Paz que sus restos descansen en las aguas del Canal Beagle.


El acto se llevará a cabo el próximo viernes 5 de febrero, y del mismo participarán tres nietas y una bisnieta del ex Gobernador; se trata de Delia Beltrán Paz, Marta Beltrán Paz y Delia Centeno Paz, y Mercedes Ferreyra Beltrán.

Con sólo 25 años de edad, Félix Paz se hizo cargo del primer gobierno al sur del Estrecho de Magallanes, y por entonces era reconocido como “un marino intrépido” según la crónica escrita por el portal cordobés.

“En octubre de 1884, el Congreso Nacional había creado los nuevos territorios, entre ellos el fueguino, y designó al capitán Félix M. Paz como primer gobernador.

En uno de sus libros, Arnoldo Canclini asegura que la designación era un mandato muy particular porque “se trataba de un territorio totalmente desconocido, salvo parte de las costas, y casi sin población a excepción de los 30 o 40 hombres de la subprefectura, las tres familias misioneras y los naturales del país (...)”.

Entre sus primeras obligaciones figuraba elegir un lugar para la capital del territorio y proponer la división administrativa.
Paz fue reconfirmado en su cargo en 1888, pero renunció en 1890 por serias disputas con mineros inescrupulosos.


Wsohaia es Ushuaia: A Paz se debe el asiento de la capital de la Isla


Ushuaia debe su nombre a Félix M. Paz. El 30 de abril de 1885 escribió: “Me permito proponer lo siguiente: Wsohaia (sic) para capital y asiento de la gobernación”. La propuesta fue aprobada el 27 de junio de ese año.

La descendencia fue prolífica

La historia de Paz está ligada a Córdoba. Murió muy joven en Buenos Aires lo que obligó a su mujer, Clara Pitt de Paz, y a sus siete hijos a regresar a la casa de su padre Juan José Pitt. La descendencia fue prolífica. Sus familias son reconocidas en distintos ámbitos de la provincia.

Es el caso de Delia Beltrán, viuda de un Ferreyra (pariente de los del Palacio) y ex directora del Manuel Belgrano, entre tantas cosas. Como buena maestra, Delia se encarga desde hace tiempo de ordenar la historia del abuelo, de “Papá Paz”, como lo llama. “Mi mamá casi no lo conoció porque murió cuando ella era muy chica. Nunca nos contaron nada de él”, dice Beltrán, con impecables 85 años.

En estos días prepara el discurso que dará en el momento en que Félix M. Paz descanse en los mares fríos del sur. “Voy a destacar la figura de Paz como persona y como abuelo. Diré que cumplí con el sueño de mi abuelo, que descansará en el lugar que más le hubiera gustado estar, y también con darle una alegría a mi madre, esté donde esté”, dijo.

Encuentro con la historia

Delia Beltrán reconstruyó la historia a través de libros como En la isla del fuego, de Juan Belza, y El último confín de la Tierra, de Lucas Bridges.

Primera división administrativa fueguina

“La Ley 1532 tuvo vigencia en Tierra del Fuego hasta el año 1943, cunado por el Decreto del PEN Nº 5626 del 18/08 se creó la Gobernación Marítima, dependiente del Ministerio de Marina. Esta modificación respondió a la necesidad de reforzar el control militar sobre un área de importancia estratégica durante el conflicto bélico mundial (1939-45).

La primera división administrativa propuesta por el gobernador Félix M. Paz (1885-1890) y aprobada por el decreto del PEN del 26/06/1885, establecía tres departamentos: Ushuaia, capital de la Gobernación, Buen Suceso y San Sebastián. Posteriormente, por un nuevo decreto del 19/05/1904, esta organización fue modificada, creándose cuatro departamentos: Ushuaia, capital del Territorio; San Sebastián, con capital en Río Grande; Bahía Thetis e Islas de los Estados, comprendiendo este último las islas del mismo nombre y todas las situadas en el Atlántico bajo soberanía argentina.” (*)

Enfrentamientos con Julio Popper

Tal cual reza la crónica cordobesa, Paz tuvo un enfrentamiento con Julio Popper entre los años 1888 y 90 con Félix M. Paz.

“El establecimiento minero de El Páramo funcionó con ciertos rasgos originales. El mantenimiento de hueste armada, la acuñación de monedas o medallas de oro y la emisión de sellos postales propios resultan significativos, por cuanto ponen en evidencia la falta de jurisdicción efectiva de las autoridades argentinas en el norte de la isla. Estas excentricidades –como las denomina el biógrafo de Popper, B. Lewin-, como así tabién sus ambiciosos proyectos colonizadores y los conflictos mantenidos con los funcionarios del Territorio, definen el perfil de un personaje controvertido. Entre los años 1888 y 1893 el rumano (Popper) enfrentó diversos pleitos con los gobernadores Félix Paz y Mario Cornero, demandándolos por supuestos abusos de autoridad y desconocimiento de sus concesiones mineras y de tierras” (*)

Junto a Cornero; primeros en organizar

“Los gobernadores Félix María Paz y Mario Cornero fueron organizando las primeras instituciones de la joven capital: registro civil, escuela, juzgado de paz, hospital y comisaría, que, junto con unas pocas casas de familia, se aglutinaban frente al puerto , siguiendo al línea de la costa.” (**)

Fuentes:


www.lavoz.com.ar (Mariana Otero)

(*) Tierra del Fuego: Materiales para el estudio de la Historia Regional (Luiz/Schillat) Ed. Fuegia 1998, p.148

(**) Explorando Tierra del Fuego Manual del Viajero en el Fin del Mundo (ML Borla/M Vereda) Ed. Utopías. 2ed. 2006 p. 269

jueves 28 de enero de 2010

Caminata a la Sierra Alvear

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Luego de visitar el glaciar De Agostini el jueves pasado, mis ganas de continuar caminando Tierra del Fuego seguían firmes. Mi intención era conocer más. Siempre sucede eso.

Así, programé subir a la cima del Monte Susana (504msnm) que está en Ushuaia y que los residentes consideran su centro meteorológico natural –cuando la cima está cubierta, se entiende que el clima no será tan bueno- y desde siempre me había intrigado llegar hasta allí.

Cuando preparé todo para salir -el sábado pasado-, mis piernas aún estaban resentidas por el esfuerzo de escalar la pendiente del Monte Olivia, sin embargo el día estaba listo para ser disfrutado a pleno y quedarme en casa no se me había cruzado por la mente.


Cuando me encontraba ya en la calle San Martín, me entró un pensamiento que venía madurando desde hace algún tiempo. El día que compré el mapa “Ushuaia Mapa de Caminatas” de Chaltén Outdoor recorrí con la vista la zona de la Sierra de Alvear. Ya había visitado varias veces la zona. Con los amigos de Wintek Expediciones habíamos subido al glaciar y visitado las cuevas y Laguna Esmeralda la visité cinco o seis veces.

Sin embargo me atrajo la idea de llegar hasta la Cascada Este.

Así que decididamente en la calle, tomé la determinación de dejar al Susana por la sierra. Me dirigí a la zona de las combis de turistas, me subí a una y luego de una parada en el Mirador del Valle Carbajal, llegué a la hostería del Tierra Mayor.

Comencé a caminar pasado el mediodía y al cruzar el valle me topé con varias zonas de turba, mallines y el río. Pero el día se prestaba para caminar tranquilo disfrutando de la natura.

Tome varias fotos del cordón montañoso y dí con una cascada que caía vertical y con varios balcones desde la cima de una lomada cubierta de vegetación. Definitivamente quería llegar ahí. Tomar de esa agua.

Una vez que llegué al límite del bosque, observé que lo cruzaban una serie de durmientes dispuestos a modo de puente. Crucé y el sendero desapareció. Miré la montaña y vi que el monte era cerrado y muy difícil de atravesar.

Mis piernas respondían, al menos en esta parte de la caminata; sin embargo el calor me estaba jugando una mala pasada. Si bien es cierto que llevaba ropa muy ligera, la temperatura aumentaba cada vez más, a medida que avanzaba y subía.

Me pareció interesante ver cómo la vegetación se sirve de su entorno para subsistir y crecer. Unas frutillas de Magallanes crecían de las raíces de un enorme árbol para vivir y florecer.

Me volví hacia el valle y desde esa altura (que no era mucha) pude apreciar las dimensiones de un cerro que está en la Sierra Sorondo (frente a la de Alvear). Al lado del Cerro Redondo (980) y que tiene la forma de un submarino. De hecho, buscando en Google Earth, hay muchas marcas que lo nombran así aunque no lleva ese nombre en los mapas.




Continué subiendo y por fin escuché el sonido que provenía de la cascada. Me acerque a la ver del arroyo y la vi. Saliendo de la piedra, el agua corría transparente y brillante para unirse al río Lasifashaj.


Comencé a rodear una enorme piedra hasta que encontré una buena zona para treparme. Ayudado por las raíces alcancé la cima de la roca y continué caminando hasta que el paisaje me regaló una nueva visión.

Al fondo de la castorera que había allí, detrás de los árboles se alzaba un enorme morro en la montaña. Tenía que llegar a él, esa era la nueva empresa que tenía que seguir.

Dejé la represa de los castores y me uní al lecho del río para salir del lugar. El agua estaba muy fría pero me hice de paciencia y resistencia para llegar al final de recorrido. El bosque, en las márgenes, era muy tupido, achaparrado y complicaba el paso.


Por momentos me mareaba y en varias oportunidades casi caigo al agua. Las piedras del fondo eran resbaladizas y se me hacía bastante complicado continuar. Cuando por fin pude salir de la zona boscosa, la montaña se me presentó como un enorme edificio. Alto. Muy alto.



Más adelante estaba el valle glaciar. Surcado por el río y con algunos manchones de nieve residual, el lugar era apacible. No corría viento y el sol de a ratos desaparecía detrás de algunas nubes, pero hasta el momento la caminata era agradable.


Seguí subiendo y llegue hasta el límite de vegetación y con él, llegaron las rocas. Las piedras.

En una gran mancha de nieve comencé a disparar la cámara, para todos lados. El cerro Submarino se veía perfectamente ya que estaba a la misma altura pero en frente.

Detrás, la montaña forma un anfiteatro de roca blanca, negra y colorada. El río corre ruidosamente y todo el lugar adquirió, en ese instante, la categoría de “perfecto”

Decidí almorzar y leer de nuevo el mapa, había llegado alto hasta ese momento. Cerca de los 800msnm. Para mí, increíble pero real.



Las cascadas estaban desprovistas, casi, de agua. Pero aún así el sonido del golpe en la roca adquiría volúmenes magníficos lo que le daba a la escena, tintes misteriosos.

Cuando volví mi irada hacia el anfiteatro de roca colorada, de verdad me dieron ganas de saber si tras una lomada de piedra se escondía una laguna.


Hacia allá fui.

El oxigeno, en estas alturas, se hace cada vez más necesario y cuesta mantener el ritmo con tantas piedras en el camino. El cansancio se hizo presente y mis piernas comenzaron a dar señales de fatiga. Aún así, continué hacia la meta. Quería llegar y comprobarlo por mí mismo.

Cuando por fin superé la roca blanca de la lomada, descubrí que en el lugar no había laguna. Se trataba de una especie de olla que se forma entre la roca y el suelo. Sólo era nieve, no había rastros de agua salvo la que caía por las laderas. El cielo se cubrió y desde la cima del morro llegó un aire frío que me invitaba a retirarme del lugar.


Me quedé contemplando el espectáculo. Quería quedarme más tiempo, ver con detalle cada parte del lugar sin embargo comenzaba a llover y ya era tarde. Cerca de las 5.

Con algunas piezas de piedra laja, a modo de despedida armé una especie de monolito sobre una enorme roca colorada, miré hacia el sur.


La cima del Olivia sobresalía sobre otras montañas y el valle en forma de U era surcado por un zigzagueante río, el que cae estrepitosamente en la cascada que había visto al inicio de la caminata desde la hostería.

Volvía a la ruta a esperar que alguien me levante y me llevara de regreso a la ciudad. Esa tarde había sido muy reveladora. Aunque me comía el cerebro pensando si se trataba, efectivamente, de la Cascada Este y de la cima del Alvear… Y si no era, esperaba que alguien –algún profesional de turismo- me despejara las dudas que había acumulado durante el viaje.


¿Cómo se llama el lugar? ¿Era la cascada? Y ese morro, ¿qué nombre tendría?


Cuando llegué a la hostería estaba cerrada y no pude ver a nadie más. Veinte minutos más tarde Guillermo y Mauricio –del Valle de las Cotorras- me levantaron en su vehículo y media hora más tarde ya estaba en casa.

El lunes, me puse en contacto con los chicos de Wintek Expediciones para despejar mis dudas. Por la tarde Marcelo me recibió en la agencia y juntos vimos algunas de las fotos que había tomado.

Y su veredicto fue que el lugar no tiene nombre, si bien se trata de la zona de la cascada Este –en invierno los profesionales van a ese lugar a escalar en hielo- el morro y el anfiteatro no tienen un nombre determinado. Forma parte de la Sierra de Alvear, pero no lleva ninguno.

Me dijo, que como en muchos casos en Tierra del Fuego, hay montañas que no han sido nomencladas. No tienen nombre y se guían por los comentarios de otros que han visitado los distintos lugares.


Agradecido me retiré y pensé que, si bien no está claramente bautizado, el lugar es digno de un paseo para cualquier fueguino que deseé recorrer lugares nuevos. El sendero, se pierde muchas veces, pero con algo de paciencia y con tiempo, se puede conocer un lugar digno de ser parte de los paquetes que se ofrecen al turismo internacional en verano.


La intención, como siempre, es regresar.

Aclaración:

Es necesario aclararles que al contar estas experiencias, en la naturaleza, busco compartir mis vivencias. No soy guía de turismo, no soy guía de montaña, no soy andinista ni nada relacionado al rubro turismo. Relato lo que vivo en el lugar dónde nací. Únicamente eso.

lunes 25 de enero de 2010

Inesperado final para un trekking más

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La idea era conocer un poco más allá del Velo de Novia. Con esa premisa partí de Ushuaia cerca de las 11 de la mañana, para llegar al complejo Kawi Yoppen cerca del mediodía. Allí charlé un poco con José (y su familia) quién se mostró algo preocupado por mi viaje. Me contó que días atrás un contingente de turistas olvidó uno de sus integrantes y, obviamente, las consecuencias que esto supone para él ya que es el responsable del lugar.

Una vez que le expliqué mis intenciones, me comprometí que al regreso pasaría por su cabaña y avisaría que regresaba. Sin embargo, lo que sucedió más tarde, nada tenían que ver con mis planes originales.

Cuando llegue al Velo, me detuve y tomé algunas fotos, esta vez con trípode –aunque el adminiculo no fue del todo eficiente con mi cámara, ya que el bulón para asegurarla al trípode no presionaba y la cámara quedaba bailando-; un poco de piedra laja y resuelto el escollo.
Volví al sendero y seguí un poco más allá. Tomé fotografías de unos rápidos cuando el río se encajona en la laja de la montaña y continué hasta una zona donde el curso de agua es más tranquilo y el lugar es absolutamente apacible.


Crucé y me integré al sendero claramente demarcado –del lado del Monte Olivia (1326 msnm)- y continué. Me tope con durmientes en el trayecto hasta que en una parte éste se bifurca. Un brazo continúa y se interna en la montaña y el otro, se va directamente al río cruzándolo.
Seguí ese último. Grave error.

Luego de cruzar el río –vadearlo mejor dicho- el sendero desaparece. Las recientes lluvias y los días soleados han hecho que la vegetación luzca un verde intenso y que se propague por todos lados. Así, continué por aquel lado, encontrándome con muchos escollos. El primero, troncos y ramas en el camino; la Frutilla de Magallanes que avisa que debajo de sus hojas se encuentra barro con un olor nauseabundo y de una textura muy espesa; tuve cruzar una y otra vez el lecho del Velo de Novia ya que la montaña –muchas veces- no deja lugar para caminar por sus costas.
Debo reconocer que en este tramo, mi paciencia ya estaba al borde.

El clima, mejor imposible. De a ratos el sol calentaba mi espalda y por otros llegaban brisas río arriba que me mantenían seco y con ánimo de continuar, hasta que en un punto alcé la mira y me tope con una postal nueva.

El Monte Cinco Hermanos (1202 msnm) mostraba una geografía con toques verdes en sus laderas, en los picos manchones blancos de nieve residual y el cielo diáfano como nunca antes lo había visto. Pensé que desde Ushuaia es imposible tener una visión similar. La elevación se hacía cada vez más clara.

Al girar mi mirada hacia la izquierda di con una de las torres del imponente monte Olivia. Todo está dicho. Hay que continuar con la caminata.
Resolví tomar nuevamente el lado del río que da al Olivia y comenzar a subir por la ladera –alejándome del Velo de Novia- con la intención de encontrar nuevamente el sendero que había dejado un par de horas atrás.

Di con él en una zona muy oscura del bosque. Un pebete de jamón y queso, una barra de chocolate y agua fueron la excusa para detenerme y descansar un poco. No es el menú más exclusivo, pero el lugar le hizo honor definitivamente.
Cuando me puse de pie, la montaña, el río y el cielo se me vinieron encima. Había sido bastante el desgaste y la comida en el estómago hicieron que la presión se me bajara. Me quedé quieto hasta que las imágenes cobraron sentido y continué.

El sendero está destrozado, las lluvias y el constante andar de las vacas han hecho pequeñas zonas pantanosas muy difíciles de atravesar. Aun así, con el esfuerzo al máximo pude sortearlos y llegar hasta una castorera. La visión acá fue reveladora.


Hacia la derecha y desde la cima del Cerro Cloche (1030msnm) caía un hilo de agua desde varias decenas de metros; producía un sonido constante y muy presente. Al frente, el Cinco Hermanos cada vez más claro, más detallado. Y hacia la izquierda, algunas torres del Olivia y un río que bajaba de ella. Esto sí fue revelador. Un río desde allá. Me dije “debe haber una laguna” de inmediato, puse norte a mis intenciones y busqué salir del bosque hacia el limite de vegetación.
Fue muy difícil hacerlo ya que el sendero desaparece nuevamente y la vegetación es muy tupida, aun así logré mi cometido y me encontré en un momento fuera del bosque. Hacia la derecha el río, y arriba el promontorio descubría facetas desconocidas para quienes vivimos en Ushuaia. Sus torres, los picos, las morrenas y derrubios ofrecían una nueva visión –al menos para mí- muy alejada de aquella montaña con forma de flecha o arpón.


Comencé a subir la ladera y quise conocer el sabor del agua cristalina que corría por las piedras. Cargué mi botella y tomé. Fresca, sana, nueva, absolutamente natural.
Continué mi escalada, pero cada vez la vegetación se hacía menos presente, dándole el protagonismo a las piedras lajas que se desprenden de las paredes de Olivia. Varios bloques erráticos a la vera del río le dan al paisaje la singularidad de la montaña.

Volviéndome hacia el sur, observo el Beagle pequeño, azul y lejano. La pista del aeropuerto se ve clara. La isla Navarino (Chile) adopta una geografía nueva y absolutamente hermosa.
Subir se hace más difícil. Decido cruzar el río y doy con un manto extenso de una arenisca densa y húmeda que es más costoso sortear. Retomo la roca y la piedra laja del otro lado y emprendo una escalada sin altos.
Cuando por fin llego a una especie de cima, donde el río se abre por innumerables canales formando un abanico de agua blanca y ruidosa; enttiendo de que la montaña aun no quiere desnudarse absolutamente.

Un enorme promontorio de roca lisa y húmeda me recibe, observándolo detenidamente es imposible escalarlo –no soy profesional ni idóneo en la materia- pero quería sortearlo.
Sin embargo, cuando alzo un poco más la mirada, el paisaje recompensó absolutamente mi atrevimiento. Un glaciar colgante de proporciones importantes me observaba desde lo alto. Se trata del Glaciar De Agostini.

Entonces si encontré la razón por qué sortear la piedra lisa y húmeda. Quería llegar al glaciar o al menos, contemplarlo más cómodamente.
Por una cornisa rodeé la mole color bronce y negro y llegué a un pequeño brazo del río y escalé la piedra por su lecho. Así, llegué a la cima y continué hasta el mismísimo límite de la roca y la nieve.
El glaciar tiene la forma de una lomada, con grietas en muchas partes formando capas. Arriba, más bloques de la montaña y el viento, que cada tanto sopla frío y proporcionando algo de frescura.

Sobre mi derecha hay un enorme pico, alcanzo a observar un filo blanco, y la cima compuesta de tres picos. Desde el límite de vegetación parecía alcanzable, ahí arriba entiendo que tiene como 300 metros de altura. Imposible llegar por varias razones. No dispongo de elementos de seguridad para escalarlo (es piedra) y sobre todo –y no menos importante- carezco de experiencia o conocimientos básicos como para encarar una empresa de tamaña magnitud.
Careciendo de toda idea técnica sobre glaciación, me atrevo a contar que esa lengua de nieve -donde asenté mi rudimentario campamento- adquiere dirección hacia el sudeste donde desagua el río glaciar.


Recuerdo las explicaciones de Marcelo (ver Wintex Expediciones) sobre los peligros de caminar sobre un glaciar (grietas en forma de A o V) y que al carecer de conocimientos técnicos, andar sobre él puede producir consecuencias terribles. Pero entendí que el glaciar, propiamente dicho, estaba muchos metros adentro en la montaña por lo que decidí marchar sobre la nieve.
El manto es grande, recorrerlo no presenta dificultades, en algunas zonas la nieve aun esta fresca. Llegué hasta unos cuantos metros adentro, cerca de una gran roca. El glaciar ahora es más presente.

¿Qué sentimientos se apoderaron de mí? Muchos. Para empezar a enumerarlos podría recordar la pequeñez de mi existencia ante tanta belleza. Soledad. Sorpresa. Atrevimiento. Sentirme un alfiler en medio de la naturaleza.
De regreso al campamento improvisado por la presencia de mi mochila, algo de ropa y el trípode, tomé fotografías del Beagle. La vista es única. Las imágenes hablan por sí solas.
Cuando llegué al glaciar eran las cinco de la tarde, mi travesía había comenzado al mediodía. Recordé en ese instante que José me había dicho sobre las horas de luz y al carecer de una linterna, mi tiempo allí se agotaba. Tomé más fotos, me serví del río para recordar el sabor de la montaña y emprendí el regreso una hora después. Bajé primero por una lengua de nieve como si tuviera una tabla de snowboard en mis pies, fue divertido hasta que alcancé una velocidad importante y di –de golpe- con las piedras. Salí aleteando con mis brazos tratando de no terminar con los dientes en la laja.

Continué por una picada de vacas –lo reconocí luego de pisar varios ‘regalitos’- y me interné en el bosque achaparrado y en varias ocasiones caí estrepitosamente por lo húmedo del terreno y lo desacostumbradas que estaban mis piernas al terreno blando del bosque.
En conclusión, llegué al campamento cerca de las nueve de la noche. Caminé hasta el puesto en la entrada de Ushuaia y de ahí el colectivo hasta mi casa.
A modo de cierre
Este relato fue gestado mientras desandaba el sendero, el río, mientras subía la ladera de la montaña y una vez que llegué al glaciar. Lo terminé de recordar al ver las cerca de doscientas fotos que tomé y ahora, que lo redacto.

Mi idea –de atrevido y para nada avezado en la materia que soy- no era lograr este glaciar. Más bien esperaba llegar a la laguna Cinco Hermanos (como había visto en Google Maps) pero que desapareció luego de hablar con José (me explicó que para alcanzarla se necesitaban 9 horas)
Entonces cambió por seguir el curso de río Velo de Novia y llegar a algún lugar interesante. Jamás se me ocurrió que se me cruzaría en la mira, esa torre del Olivia, ni el río.
Llegué de insolente que soy. De arriesgado e ignorante. Llegar hasta allí arriba, supone muchos peligros, son casi 800 metros sobre el nivel del mar. Hay que conocer el terreno, poseer elementos de seguridad o por lo menos, ir acompañado de alguien que sepa cómo desenvolverse en la zona.

Ahora que lo pienso, voy a volver, directamente al glaciar, sin entretenerme con el río ni su vegetación. Directamente a él, con algo de conocimiento, con más tiempo y dispuesto a permanecer en la zona más tiempo. Todo, por desvelar los secretos que tiene Olivia.
Espero, ojalá se dé. Espero…

Datos:
Glaciar colgante: Es uno que está en pendiente y su frente se precipita.
Los glaciares en Tierra del Fuego, hasta 1956, no tuvieron importantes cambios.
Toda la zona del Beagle estuvo cubierta por un gran ventisquero.


Este lunes, consulté al Director de la empresa “Compañía de Guías de Patagonia”, Luis Turi, quien además es autor del libro “Guía de Sendas & Escaladas de Tierra del Fuego” 2002.
Turi confirmó mis dudas, “hay un senda de hacheros viaje, que te va llevando. Te llevan hasta un lugar que hay como un mirador y después das la vuelta y salis arriba de la cascanda” relató refiriéndose a la primera parte de la caminata.
Cuando relaté parte de mi experiencia –Turi estaba trabajando y no disponía de mucho tiempo- me confirmó lo que muchos ya me aclaraban. “El Glaciar De Agostini. Hay dos en el Olivia, uno es el Glaciar Sur y otro es el Glaciar De Agostini” y aclaró que de los dos, “es el más grandote, estará a 900 metros” finalizó.

Alberto María de Agostini

Padre de la orden de los salesianos, fue un religioso aventurero y, quizás, el último gran explorador de la Patagonia. Documentó el exterminio de los indios Onas y escaló primeras absolutas (según él, solo para sentirse más cerca de Dios) de montes como el Olivia y el San Lorenzo, (máxima altura de la Patagonia sur argentina con 3706 m.s.n.m.) con 60 años de edad. Recorrió a pie la Isla de Tierra del Fuego y gran parte del sudoeste santacruceño. Murió el 25 de Diciembre de 1960. Todavía hoy circula la frase que lo talla en forma de leyenda: De Agostini tenía la cabeza en el cielo, el corazón con los indios y los pies en las montañas patagónicas.
Hoy conservan su nombre numerosos accidentes geográficos de toda la patagonia.
Fuente: Leandro Scheurle (Director y coordinador general de Ascenso 23)

Aclaración:
Es necesario aclararles que al contar estas experiencias, en la naturaleza, busco compartir mis vivencias. No soy guía de turismo, no soy guía de montaña, no soy andinista ni nada relacionado al rubro turismo. Relato lo que vivo en el lugar dónde nací. Únicamente eso.

viernes 22 de enero de 2010

El grupo de Facebook “Fotos del Fuego” inauguró su muestra fotográfica

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Con 49 obras de diez fotógrafos del grupo “Fotos del Fuego” de Facebook, se inauguró el viernes a la noche la muestra “Fotos del Fuego” en el Centro Cultural “Beagle” de la ciudad de Ushuaia, la que contó con un marco de público más que satisfactorio y la presencia de nueve de los expositores.
Al momento de la apertura Patricio Masa Hirsch dijo que “arrancamos hace un año, un grupo reducido y gracias al Facebook se fue sumando gente y fuimos encontrando amigos en la fotografía” lo que catalogó como “muy importante”
“Empezamos a salir a tomar fotos, el objetivo primigenio del grupo, después fuimos agregando consignas” y actualmente el sitio cuenta con cerca de 350 suscriptores.
Contó en el acto que lo que buscan con la muestra es plasmar paisajes de Tierra del Fuego “pero vistos con una mirada diferente” y marcó la distancia con las “típicas postales que se encuentran en varios locales o que buscan en Google” y reiteró que esperan “mostrar a Tierra del Fuego de otra forma. Utilizando las técnicas que cualquier fotógrafo utiliza pero mostrando otras cosas” dijo.

En la exposición se aprecian paisajes de la Isla Grande; tanto Ushuaia, Tolhuin y Río Grande. “Hay algunas obras de la Antártida, de dos chicos que trabajan en la oficina Antártica y en el INFUETUR, quienes viajaron” contó Fernando Arias –otro de los expositores- a Momentos en el Fin del Mundo.
Consultado sobre el propósito de la exposición fotográfica, Arias señaló que “hace tiempo que teníamos ganas de montar una muestra y Ana Lucía (la dueña del Centro Cultural “Beagle”) nos ofreció el lugar” y reconoció que se trata “del resultado de dos o tres años de nuestro trabajo”

También agregó que son amateurs ya que no cobran por lo que hacen. “Entiendo que un fotógrafo profesional es aquel que el 100% de sus ingresos vienen de la fotografía, dicho eso ninguno de nosotros es profesional” sin embargo, por lo que se aprecia en las obras, son de excelente calidad artística y técnica.
En el evento se exponen fotografías logradas por Andrea Sandoval; Carlos Maldonado; Damián Barreiro; Fernando Arias; Federico Coy; Gabriel Aguil Mallea; Guadalupe Ocampo; María Mattenet; Patricio Masa Hirsch y Victor Bibé.



Cabe señalar que el marco de público que asistió a la inauguración de la muestra fue numeroso, exponiéndose en tres ambientes del complejo cultural, las casi cincuenta imágenes fueguinas que son parte integrante de la misma.
Patricio Masa Hirsch agradeció a los responsables del Centro Cultural quiénes cedieron el espacio e informó que la muestra permanecerá abierta al público de lunes a sábados de 15 a 20 horas. Para acceder al predio, se debe cruzar la pasarela Luis Pedro Fique.


Finalmente se informó que dictarán un taller de fotografía, dirigido a principiantes y avanzados. El mismo se dictará los días martes y sábados de 18 a 20 en el Centro Cultural “Beagle”

¿Por qué la fotografía?

Damián Barreiro: “Placer. Creó que obturar es atrapar un momento en el tiempo, es un momento muy lindo que perdura por siempre”

Guadalupe Ocampo: “Trato de mostrar lo que yo estoy viendo en ese momento. Mi idea de las fotos es imaginarme el cuadro y cómo lo quiero mostrar y cómo lo veo. Si el observador puede ver eso en la imagen, creo que la foto ya está lograda”

Andrea Sandoval: “Para mí es la mejor forma de expresión que existe. Si tomo una fotografía, es porque además de ser parte quiero dejar un registro para que los demás puedan ver qué es lo que vi.”

Patricio Massa Hirsch: “La fotografía me empezó a gustar hace cinco años, la descubrí a través de amigos de la facultad. Me empezó a gustar, empecé con una cámara chica, me compre una mediana y ahora estoy con una profesional. Porque me gusta”


Datos facebookianos …



El grupo fue creado por Charly Maldonado.

Se trata de “un espacio dedicado a todos los fotógrafos facebookianos de Tierra del Fuego que quieran exhibir sus trabajos y compartir ideas, comentarios, consejos o enseñanzas. Mostremos las bellezas de nuestro lugar y lo que nuestros ojos captan con la cámara cada día”

Actualmente poseen 348 miembros

Los administradores son la mayoría de los expositores y “miembros más activos del grupo”

Se agrupan en la Asociación Audiovisual Fueguina fotosdelfuego.com.ar

Actualmente han publicado en el muro 2.249 fotografías.

Van por la 13º consigna semanal. La que finaliza el domingo trata sobre escaleras. “Una escalera es un conjunto de escalones dispuestos rítmicamente, con el fin de permitir el tránsito entre dos planos paralelos situados a distinto nivel." Aceptan en la consigna “sólo una foto por participante, no se aceptan fotos tomadas antes del 18 de enero” y exigen que no sean excesivamente manipuladas.

Tienen 153 enlaces entre los que se destacan Revista Ushuaia (creada por Fernando Arias); Momentos en el Fin del Mundo, tutoriales y web de reconocidos fotógrafos del mundo entero.


miércoles 20 de enero de 2010

2 de Febrero: Día Mundial de los Humedales

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“Día Mundial de los Humedales: Cuidar los humedales, una respuesta al cambio climático” es el mensaje de este año para la conmemoración del próximo 2 de febrero en todo el mundo.

Para ello, la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Ambiente de Tierra del Fuego, a través de la Nota N° 34/10 SDSyA suscripta por el titular del área Nicolás Lucas, nos hizo llegar valiosísimo material de difusión referido a este acontecimiento.

En la nota resalta: “remito a Usted material informativo acerca de estos ecosistemas, remitidos por la Convención RAMSAR, de la cual nuestro país es miembro y nuestra provincia incluyó como humedales de protección dos sitios: La Red hemisférica de aves playeras Reserva Costa Atlántica (en la zona norte) y más recientemente, el Valle de Andorra y Glaciar Vinciguerra”

De hecho, la Directora de Cultura Ambiental del área, Matilde Pombo, nos hizo entrega de los manuales RAMSAR y Ramsar COP10 (actas de la 10ª reunión de la Conferencia de las partes contratantes de la Convención sobre los humedales) –en discos compactos- como así también trípticos informativos “Implementación de la Convención de Ramsar en su país” y “RAMSAR: La Convención sobre los Humedales” más el cuadernillo “El cuidado de los humedales: una respuesta al cambio climático” leitmotiv de este año de la Convención.

Desde ya agradecemos a Pombo, tenernos en cuenta para difundir este material y desde ya, adherimos a esta conmemoración esperando poder ser elementos para concientizar sobre estos sitios.

Para iniciar con la difusión de la fecha, los invitamos a ver el corto que hace alusión a los humedales fueguinos y que se transmite por los canales de televisión de Tierra del Fuego, con producción de la Dirección de Cultura Ambiental.





Notas relacionadas:

http://momentostdf.blogspot.com/2009/04/wintek-se-interna-en-los-hielos.html?showComment=1239148020000

http://www.momentostdf.com.ar/2009/10/designan-nuevo-sitio-ramsar-en-la-isla.html

http://www.eldiariodelfindelmundo.com/ver.php?modulo=ver_noticia&id=25305

http://www.ramsar.org/cda/ramsar/display/main/main.jsp?zn=ramsar&cp=1-26-45-84^24167_4000_2__

http://www.momentostdf.com.ar/2008/02/hurgar-el-corazn-del-glaciar.html

http://www.momentostdf.com.ar/2008/02/una-travesa-que-nos-dej-sin-palabras.html

jueves 14 de enero de 2010

Regreso al Velo de Novia

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En octubre de 2007 escribimos un relato referido a la cascada Velo de Novia (para leer la nota vieja hacer click acá), en Ushuaia. Allí hablábamos sobre la forma de llegar a esta gran caída de agua, la que se puede apreciar desde la ruta Nacional N° 3, dos años después, y gracias a los comentarios de otros caminantes de los alrededores de la ciudad, pudimos llegar a el sendero más utilizado por los lugareños y turistas, (Gracias Cristina C.)


Accediendo desde el camping “Kawi Yoppen” (Lugar de Amigos en Selk’nam) en el kilómetro 3030 –desde Ushuaia- hacia la derecha se accede a una ruta que bordea el río Olivia. Cruzando el puente, se accede al camping y cruzándolo se da de inmediato con el sendero –muy claro y marcado- el que nos llevará a la cima de un cerro por el que daremos con la primera vista del Velo de Novia.

Dos saltos imponentes con el característico sonido del agua dando en las piedras, para unirse luego al Olivia y llegar juntos al Beagle.

El recorrido es tranquilo, sin sobresaltos, y con la vegetación predominante en este lado de los Andes. Muchas Palomitas, Orquídeas amarillas aun sin florecer, lengas y ñires. También hay Coquetas y Botón de Oro. Sobre la vera del río, el clásico helechito Puca y muchos juncos.


Luego, se llega a un lazo impresionante el que se divisa desde un balcón natural, la vista es realmente privilegiada y existe la posibilidad, quién se anime, a descender unos pocos metros hasta el lecho del río y llegar hasta detrás de la cortina de agua del río Velo de Novia.

Un paseo imperdible, económico y sobre todo para los fueguinos, absolutamente revelador…

Quién se anime, puede seguir el curso del rio arriba, y ver qué depara la naturaleza fueguina.

Kawi Yoppen

Tuve la oportunidad de dialogar con el responsable del lugar, José, quién de buen talante me explicó todos los servicios que ofrecen en el lugar y las bondades de la montaña y el bosque fueguinos.

EL lugar cuenta con fogones, sector de acampe y un refugio para más de 50 personas. Amén de ello, las bondades de las aguas del Olivia, luz eléctrica y servicios sanitarios. A precios realmente bajos y accesibles, el lugar sin dudas es una excelente alternativa muy cerca de la ciudad. Click en el subtitulo para más información del lugar.


martes 12 de enero de 2010

Fotos del Fin del Mundo

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El último domingo, desde Estancia Túnel, la tormenta no daba tregua.

Foteada con el grupo de Facebook. Desde una ruta del Monte Susana, atardece en bahía Golondrina

Campanita/Campanilla (Phainophleps biflora) en Monte Susana, Ushuaia. Flor provincial de Tierra del Fuego, A e I.A.S.

Cormoranes en muelle de bahía Golondrina (Ushuaia) Foteada con el grupo de Facebook.

Río en Puerto Almanza. Efecto leche o seda. F18 V20

Orquídea por florecer en Puerto Almanza (Ushuaia)

Amanece en Puerto Almanza (Ushuaia)

Atardecer en el Puerto de Ushuaia

Barrio Misión en Ushuaia. Sin querer el Olivia enmarca el techo de esta vivienda.

Desde la pasarela Luis Pedro Fique, Ccordón montañoso y puerto en Ushuaia.

Desde uno de los cerros de Playa Larga, en Ushuaia, Ale en parapente rumbo a la costa.

Arbol bandera en un cerro de Playa Larga. Desde la ruta N° 3 se aprecia su forma.

Atardecer en Navarino (Chile), imagen tomada desde Puerto Almanza.

Cerastio (Cerastium tomentosum) en Puerto Almanza.

Margarita silvestre en Puerto Almanza.

Cielo rumbo a Cabo Peñas (Río Grande)

NN rumbo a Cabo Peñas (Río Grande)

NN II rumbo a Cabo Peñas (Río Grande)

NN III rumbo a Cabo Peñas (Río Grande)