domingo, 4 de julio de 2010

Anne Chapman en carta a Virginia Choquintel

Tuve la grata sorpresa de encontrarme con el sitio de Mingo Gutiérrez (amigo, observador crítico y jefe en mi paso por Radio Nacional Río Grande) y leer una nota que me sorprendió mucho por reflejar los recovecos de la vida, de la historia y sus protagonistas. Los hombres.

En esa nota, que publica el historiador y docente fueguino, se refleja la ironía del tiempo quien jugó y deja atónitos a los eventuales testigos. Enlaza a la última selknam Virginia Choquintel y a la etnógrafa Anne Chapman, una carta, fotos y un mensaje que nunca llegó a destino, aunque quedó en las mejores manos que hubiéramos deseado.


Tiempo, destino, vida, ironía, historia.

Dice la nota publicada en “Mensajero del Río”


Una situación digna de recordarse es la identidad del afecto que la antropóloga recientemente fallecida sintió por los nativos con los cuales departió la memoria originaria.

Una prueba de ello la da este correo frustrado en el que formé parte y que me permitió al tiempo la muerte de Anne descubrir estas intimidades.

Comenzaba 1999 cuando recibí la visita del escritor Cristian Aylwin. Venía de Santiago de Chile buscando conocimientos y vivencias que le permitieran abordar una nueva obra, centrada en alguna medida en los antiguos fueguinos. Para eso debía contactarse con personas, y visitar lugares. Lo acompañamos en algunos tramos de su experiencia. Pero hubo un capítulo que no se pudo cumplir: entregar un envío para Virginia Choquintel, última fueguina de padre y madre selknam, que por entonces se encontraba asediada por la dolencia el 2 de junio de aquel año terminó con su vida.

Patricio dejó en mis manos cumplir con su entrega, y como la misma no se dio en una futura visita a Río Grande de quien la remitió acudí a devolvérsela. Pero entonces Anne no quiso recibirla, eso era para ella, para ella. Y como ella ya no estaba para entregársela quedó en mí poder.

Por un lado había un regalo elocuente: un bolso de tela. Por otro lado un sobre cerrado. Durante muchos años siguió así en una de mis cajas sobre los Onas, hasta que se dio esta circunstancia final allá en París.


Entonces, dialogando en la radio me recordé de lo olvidado, y acudí a abrir la carta que ya no tenía ni remitente, ni destinatario.

Encontré en el bolso un cassette con la grabación de la conferencia de Chapman navegación, que se dio cuando presentaba su libro sobre la Isla de los Estados. Y el sobre que abierto mostró la cordialidad de la remitente.


La carta a Virginia

Santiago de Chile.

17 de febrero de 1999.


Querida Virginia.


Espero que estés muy bien, así tu esposo y perrito. Te mando muchos saludos con el joven amigo Cristian Aylwin que te entrega esta nota y la bolsa.

Estoy en Santiago preparando la publicación de algunos libros.

Vuelvo a Buenos Aires en 2 días, pero ahora no puedo venir a Río Grande. Espero venir a fin de año o el verano próximo.

Sentí mucho la muerte de don Segundo, amigo de tantos años. Ahora sólo queda vos para recordar los paisanos onas que conocí y tanto quería.

Puedes comunicar conmigo por Mingo Gutiérrez y yo le pediré noticias tuyas.

Te m ando esta foto como un recuerdo.

Con mucho cariño.

(firma) Anne Chapman.


La comunicación sale cuando ya Nino, el marido de Virginia, ha fallecido. La alusión al perrito habla de la debilidad que tenía Virgina por los animales, a los que en algún momento llevó en gran número a su casa. Se refiere también a Segundo Arteaga, ese gran referente cultural que la esperaba a Anne, siempre con cariño. Y lo que pueda descubrirse entre líneas.


Las fotos.


La primera dice al dorso: 16 Feb. 1999. Para Virginia. Con mucho cariño.

La segunda es una postal, que tal vez estaba destinada a despertar sonrisas en su amiga ona, por la situación del perrito: “Querida Virginia. También te mando esta foto del cacique mapuche con su perrito, tan lindo”.

Virginia, huérfana, había crecido entre las Hijas de María Auxiliadora, alejada de la cultura de sus ancestros, y después vivido humildemente en San Isidro, Provincia de Buenos Aires. Su relación no se fundamentó en una condición de informante, fue una corriente de afectos que pese al conocimiento tardío pudo convertirse en amistad.


Esta nota se publica en www.momentostdf.com.ar con la autorización de periodista riograndense Oscar Domingo Gutiérrez y es extraída de www.mensajerodelrio.blogspot.com


© R. Andrés Toledo


1 comentario:

  1. Mingo también siempre nos sorprende!.
    Ramón Taborda Strusiat

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