jueves, 28 de mayo de 2009

Mitología y medicina yagán







Remedio de mi Tierra “Haoa Usi Mitsana”


Hace algún tiempo encontré en la Biblioteca Sarmiento, de Ushuaia, el libro “Haoa Usi Mitsana” que en lengua de los antiguos yaganes significa “Remedio de mi tierra” y es un ‘pequeño libro de la medicina yagan’ tal como lo califica su autora, la descendiente yagán Cristina Zárraga.


Editado por Kultrún en 2006, la obra goza de una calidad –papel e imágenes- pocas veces vista para una publicación tan reducida en páginas, apenas una treintena, pero –como aclaré- con un inmejorable papel ilustración que le aporta un valor agregado.


Con la colaboración de Cristina Calderón y Julia González –yaganes- la autora junto a Oliver Vogel rememoran la usanza de la naturaleza en el tratamiento de los males del cuerpo. “Hemos querido presentar este libro, principalmente para un rescate de la medicina utilizada por los antiguos yaganes” dice ikamanakipa –el nombre de la autora en la lengua de los ancestros dueños de esta porción de la Tierra del Fuego- y agrega que los conocimientos fueron transmitidos por su abuela Cristina Calderón.



Sobre el primero que cito, la autora –que reside en Puerto Williams (Navarino – Chile)- rescata el trabajo implementado por investigadores de la talla de Martín Gusinde, de quién toma varios puntos.



Con voces propias de la cultura yagán, el nombre científico y vulgar, despliegan en el libro un compendio de hierbas naturales como así también arbustos, algas y flores aclarando todo el folclore en derredor de la utilización de ellas.



La medicina yagán



“Ante la aparición de enfermedades, los yaganes recurrían a ayunos o dieta escasa, ingestión de agua fría, aplicación de calor con piedras calientes o arcilla” sostienen los chilenos en las primeras páginas del libro.



“los antiguos nómades sufrían constantemente, inflamación de los ojos, siempre expuestos al humo de su fuego que les acompañaba en sus canoas y luego sus hogares”



Para el dolor de ojos, -Tella saj- “era recomendable un baño de ojos, ya sea sumergiendo el rostro bajo el agua salada –saulatasima- abriendo y cerrando los parpados repetidas veces, o directamente lavando sus ojos con agua de mar”



Y así, continúa relatando la gran cantidad de dolencias a que se veían expuestos los originarios y su tratamiento.


Seskinsaj, dolencias en el corazón (taquicardias); atus saj, articulaciones (reumatismo); lamana saj o dolor de cabeza era combatido con golpes de ramas de chaura, hasta lograr “un pequeño sangramiento”


Quienes practicaban todas estas experiencias eran los yakamush, hechicero y sanador.



La lenga, el ñire y el cohiue eran de utilización constante ante heridas y forúnculos. También usaban la sustancia extraída del hongo lycoperdon sp., cuesco de lobo. Y cómo todos sabemos las propiedades astringentes del ciruelillo era utilizado para combatir la sarna o alergias.



La lista de dolencias, las que sufrían los aborígenes del sur de la Isla, es muy extensa y los tratamientos, también.


Lo interesante de la publicación, es que cuenta con datos que fueron aportados por las dos abuelas –Cristina y Julia- quienes recrearon la utilización e implementación de distintas ‘armas’ haciendo del proceso descripto en el libro, una experiencia muy didáctica y que no deja de sorprender.


El Yakamush



“Las curaciones podían estar a cargo de los yakamush o hechiceros, descriptos también como médicos o brujos, doctores, curanderos, entre otros. Los que eran llamados por el enfermo o apareciendo espontáneamente ante tal situación” dice Zárraga.



Para finalizar dice que “sus medios terapéuticos para curar eran principalmente; masajes, succiones, y el movimiento de manos indicando la expulsión del mal, acompañados por cantos”




Especies fueguinas medicinales




Para finalizar, se presenta un listado con fotografías de las especies que utilizaban en sus tratamientos.


Se destacan el notro o Ciruelillo, Canelo, Cadillo, Calafate, Barba de Palo, Canchalagua, Junco, Diente de León, Chaura, Apio nativo, Romaza, Cuesco de Lobo, Michay, Ortiga, Cohiue, Lampazo, Frutilla del Diablo, Zarzaparrilla, Mata Negra, Huiro para finalizar con un glosario de males atendidos por los Yakamush.








Quiero contarte un cuento “Hai kur mamashu shis”

En 2005 y por traspaso de los más viejos a los más jóvenes, escribió el libro “Hai kur mamashu shis” -quiero contarte un cuento- donde vuelca toda la mitología y creencias de su pueblo. “Historias que transcurren bajo este mismo cielo, sobre estas mismas aguas, sobre extensas canoas y fuegos eternos e inmensas montañas”.
El libro, publicado por la misma editorial pero en 2005, consta de 79 páginas que incluyen ilustraciones xilográficas realizadas por Jimena Saiter y traducido al inglés por Jacqueline Windh.
En el prologo de esta obra, Zárraga sostiene que “Hai kur mamashu shis, comprende el paso por estas tierras de los antiguos yaganes, un pueblo único, rico en esencia, costumbres y creencias”
“Mamashu shis, cuando los pájaros eran humanos, o tal vez antes de comprender todo lo existente y hasta nosotros mismos. Mitos, leyendas y creencias hacen evocarnos una vez más, a lo humano y desde lo más profundo del ser; actos, valores y antivalores, engaños y hazañas, dan paso a la conversión, a la idea de un principio…”
El libro contiene historias y cuentos con titulo en lengua yagán y en castellano, y también con su versión en inglés. El libro esta separado en la conversión de personas en aves, la segunda parte está referida a relación de niños y aves y por último historias de Hannush, el hombre mono temido por los yaganes.

Dedicado a la memoria de “Úrsula Calderón que, a traves de sus recuerdos, nos permitió registrar las historias que vivió y a su vez le contaron” dice ikamanakipa.
La primera edición de este libro se posibilitó gracias a la colaboración de la Municipalidad de Cabo de Hornos (Navarino).





Conocimos a la autora



En oportunidad de que Anne Chapman se presentara en Tierra del Fuego este año –más precisamente el once de marzo en el Museo Marítimo para presentar sus obras “Hain” y “Fin de un Mundo”- la autora se trasladó hasta Ushuaia con el propósito de encontrarse con la etnógrafa.
Allí conocimos a Cristina Zárraga –quién también editó un pequeño libro sobre mitología yagán ‘Quiero contarte un cuento’- con quién pudimos estar al tanto de más detalles respecto de la obra que editó con ayuda del gobierno chileno y el Ministerio de Salud Seremi de Salud Magallanes y Antártica Chilena.


En contacto con Momentos en el Fin del Mundo, Zárraga afirmó que “cuando conozco a mi abuela y ella sabe que escribo, es ella quién me pide que escriba sobre ella” dice la autora, “sobre nuestra cultura. Primera impresión de llegar acá (Tierra del Fuego)” aclara Zárraga que vivía en otro lugar de chile, “fue algo totalmente nuevo, yo hace ocho años que yo estoy acá y fue como un reencuentro con mis raíces” dijo.
Sobre ese momento Cristina lo calificó como de “muy fuerte, muy bueno, muy lindo” Así fue que comenzó a escuchar las historias que le relataban tanto su abuela como Julia. Otra informante de Zárraga. El traslado de los conocimientos se efectúa a la ‘antigua’ nos dice en la ex Panadería del Presidio. “Oralmente, se van contando historias, cómo el libro dice, ‘Quiero contarte un cuento’. Lo que yo hago, es plasmar estas historias desde el castellano de mi abuela poderlo transportar a las páginas que hacen este libro”
Casualmente cuando Cristina logra publicar el libro, una de sus informantes, Úrsula fallece, dedicando ambos libros a su memoria y la de su etnia.
Dijo que “siempre están trabajando” sobre nuevas publicaciones referidas a sus antepasados, “porque cada vez estoy teniendo más conocimientos, buscando mucha bibliografía y a la vez, también los conocimientos de mi abuela” aclaró.
Cristina tiene una hija y está casada y vive en Ukika –un pequeño poblado donde residen descendientes yaganes- “hay una cantidad de personas, hay una comunidad yagán en frente” describió, con quienes mantienen vivas las costumbres de sus antiguos antepasados.

Nota relacionada: http://momentostdf.blogspot.com/2009/03/anne-chapman-yo-tengo-que-vivir-150.html

3 comentarios:

  1. buenisimo hay que rescatar la lengua

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  2. me sirvio para un libro que estoy haciendo sobre agricultura y plantas medicinales

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