Uno de los relatos más extensos y, por cierto, más vívidos de Perla Bollo –habitual colaboradora del blog- quién junto a Sergio Anselmino –autor y fotógrafo- llegan a Momentos en el Fin del Mundo luego de recorrer más de
Junto al relato, hermosas postales captadas por los caminantes durante 7 días, dan cuenta de la belleza de Mitre, de lo agreste de su geografía y lo salvaje de su realidad.
Perla y Sergio nos sumergen en un mundo lleno de sorpresas, de estrellas fugaces y lunas plateadas, en una narración de las más logradas.
En esta primera parte, una introducción creada a partir de detalles, colores y sensaciones.
PRIMERA PARTE
Aquí en la ciudad, se añora el aire fresco… la soledad…el mar…la vida en todas susformas…y la luna que todo lo transforma, como un manto plateado que se descarga sobre la playa, convirtiendo el agua en mercurio y la arena…la arena en un camino de diamantes…
Sin pausa ni prisa, con un caminar sereno, la costa norte de Península Mitre va desplegándose ante nuestros ojos.
La amplitud majestuosa del paisaje con acantilados que parecen haber sido perfectamente rebanados, donde la marea al subir choca con los éstos cerrando el paso.
Después de seis meses, me encuentro de nuevo fijando en mi retina un paisaje extremadamente solitario.
Con el mar que se aleja de la costa por varios kilómetros con un bramido furioso para luego volver a subir.
Una vez más caminar, conocer y guardar en mi memoria y en mi alma el resto de Península Mitre.
Diferencias
Esta costa comenzó impactándome por la diferencia del terreno, despojada de montañas, con playas extensas de arena o piedras pequeñas. Arriba, una estepa impecable otorga la alternativa cuando la marea al subir ocupa la playa hasta la base del acantilado.

La caminata adquiere un ritmo diferente para mí, nunca imaginé que aquella costa me dejara caminar y caminar a un paso sereno pero constante.
Paso a paso, el paisaje va abriéndose como un espectáculo en sus distintas escenas.
Un cabo, una gran playa y a lo lejos, otro imponente cabo; el cual por supuesto, es precedido por otra playa.
Cada playa una caja de sorpresas…
La partida
Partimos de Estancia María Luisa. A las seis de la tarde caminamos adaptándonos, poco a poco, al peso de las mochilas.
Sabíamos que a medianoche la marea baja nos dejaría cruzar el río Irigoyen, por lo tanto teníamos 5 horas para llegar a la desembocadura.
Bajamos a la playa y la caminata se hizo más rápida, llegamos al Irigoyen.

Ya completamente de noche nos dirigimos mar adentro buscando la unión del río con el mar, allí el cauce del mismo desaparece y no hay profundidad.
Caminamos enérgicamente y con los efectos del frío en las piernas y los pies doloridos por las piedras, llegamos a la otra orilla.
Aprovechando la luz de la luna y una noche sin viento, continuamos caminando en busca de un lugar para acampar hasta que divisamos una estructura de troncos y allí armamos la carpa para dormir, sabíamos que al otro día nos esperaba una larga caminata.
Fotos y texto: Copyright (2008) SERGIO ANSELMINO/PERLABOLLO
Hasta aquí la primera parte de "Mitre: Costa Norte" escrito por Perla Bollo con fotos de Bollo/Anselmino.
Nota: Esta producción está lista para publicarse desde finales de noviembre, lamentablemente por una serie de circunstancias ajenas a mí... o no, no he podido editarla en tiempo y forma como habíamos acordado con Perla a quién desde ya le pido mil disculpas.
PARA OBTENER MAS INFORMACION DE LA FAUNA DE TIERRA DEL FUEGO, CONSULTE AQUI



2 comentarios:
Felicitaciones por este blog y por este relato y todas las maravillas que nos muestran.
Las imágenes dejan sin palabras.
Beatriz del blog Sureando
Gracias por enviarme tan hermosa informacion.Leticia.
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