Anoche, gracias a la generosidad de mi amigo Martín, pude recorrer el perímetro de la laguna Victoria (a unos cuantos kilómetros de la bifurcación entre la Ruta Nacional Nº 3 y Provincial “J”) después de no visitarla desde el verano.
Comenzamos a bordearla por la zona del camping, apenas se ingresa al acceso –hacia la derecha-, cruzamos un pequeño arroyo desbordado, tributario de Victoria, y adentrarnos en un enorme turbal. Ñires achaparrados, chaura, turba y agua formaron un colchón suave y húmedo.
Para evitar mojarnos –no teníamos calzado adecuado- decidimos internarnos en el bosque frente al camping y llegamos a la vera del río Larsifashaj. Cabe destacar la gran cantidad de mosquitos era de miedo.
Antes de llegar al camping, por el lado izquierdo, nos detuvimos a contemplar a unos ejemplares de pato vapor que nadaban tranquilamente sobre la laguna.
Eran cerca de las 9 de la noche y el crepúsculo comenzó a destacarse por el SO. Las tonalidades magenta, rojo, naranja, azul y amarillo danzaban alrededor de la cima de un cerro.
Parece que fue una combinación adrede. Las aguas de Victoria se aquietaron, las aves dejaron el agua y el cielo estallaba en mil colores. La postal, habla por sí sola.
Se viene:
Mitre Norte. Un relato de Perla Bollo con fotos de Sergio Anselmino. Estamos editando la nota para compartirla con ustedes.
Si quieren ver más fotos de ellos, pueden acceder a este link Sergio Anselmino y recorrer la página. No olviden visitar la sección Publicaciones.
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