lunes, 7 de enero de 2008

Descubrir... admirar... respetar

Vista de la caída de agua desde la Ruta Nacional 3


A la cascada que conocí el 25 de diciembre pasado, he vuelto otras 4 veces. Me da la sensación de que cada vez que vuelvo desentraño algo nuevo. Algo que no había visto antes. Volví con mi familia y con dos amigos muy queridos de Ushuaia.
Charlando, contemplando la naturaleza, aspirando el frío viento que bajaba junto al agua, posaba mi mirada en lugares determinados y descubría (¡qué ego! ¡“descubría”!) nuevas imágenes. Un hongo en una posición acrobática, una flor que antes no había visto por allí… Todo se desvela ante la mirada inquieta. Se revela un mundo cercano, acá nomás a 36 km. De Ushuaia, pero lejano en la comprensión humana de la Creación y sus misterios.
En el viaje de ida y vuelta, la cámara (modesta Nikon CoolPix2500 de 2 mpx) posa su objetivo en formas, colores y texturas. El bosque se abre entero, sólo hay que ver más allá. Muchas veces lo logro. Otras, quizás la mayoría de las veces, no. Sin embargo, una vez en casa, cómodo y abrigado del viento fueguino mi PC se convierte en el laboratorio más avanzado y el Photoshop mi equipo técnico de última generación.
Las imágenes no son retocadas sino más bien resalto sus cualidades. Les doy más brillo, las aclaro, les doy un nuevo peso, para que al cargarse no demoren y puedan Uds. disfrutarlas tanto como yo, al tomarlas.
Mi cámara es vieja y poco versátil pero el hambre de atrapar esos Momentos únicos puede más…